En relación a los dos accidentes muy similares, uno con consecuencias mortales, que ocurrieron en Mitre y Pellegrini, es necesario reflexionar. La Dirección de Ingeniería de Tránsito de la Municipalidad es enfática cuando informa: "Cuando un vehículo se incorpora a una calle transversal a la que venía circulando debe hacerlo a velocidad prudente y cediendo el paso al peatón". Es decir que cuando el semáforo está en verde para el colectivo que va por Pellegrini, al doblar a la derecha debe parar si peatones están en la senda peatonal, ya que estos últimos tienen derecho de paso. Esta norma se cumple en cualquier lugar del mundo donde se respeta el derecho del otro. Aquí casi nunca se cumple. Y no sólo no se sanciona como una infracción con una multa, sino que ocurre lo inadmisible dentro de una comunidad civilizada. Si hacía unos días había ocurrido un percance similar con consecuencias fatales, ¿cómo es posible que otro colectivo provoque el mismo accidente? Si existe un ente superior que regule el accionar del chofer de colectivo, ¿es posible que se sigan cometiendo las mismas infracciones? Si no ocurren más eventos trágicos es porque los peatones estamos a la defensiva y utilizamos nuestros reflejos para correr o saltar a la vereda. Pero a la población más vulnerable: ancianos o personas con alguna discapacidad, ¿quién las protege de estos atropellos? No creo que la solución sea, como plantea un funcionario de la Dirección de Tránsito, poner barandas en la esquina de Mitre y Pellegrini para que los peatones no podamos cruzar por allí. Propongo como ciudadano más educación a los conductores de vehículos, especialmente transportes públicos y sanciones más severas para quienes violen normas de tránsito que ponen en riesgo la vida del otro, en especial del peatón.
































