A veces pienso que lo único que tenemos los centralistas por delante, es el pasado. Todo nos conduce a eso. Y es que es tanta la pena, la incapacidad, la chambonería, la corrupción, que no queda margen para la esperanza. ¿Como no rastrear en el pasado si la gloria que conocimos vive allí? Yo creo, sin afán de ofender, que de todas las pasiones populares rosarinas, la de los canallas es la más fuerte. Y creo también que este es el peor y más penoso tiempo que nos tocó vivir. De los grandes no hay reemplazo. Víctor Vesco, Antonio Rodenas, Adolfo Boerio, Federico Flinn y varios próceres ya no están. Griguol, Zoff, Ignomiriello, Bauza, pasaron.Kempes, Palma, Poy, Gramajo y algunos cientos de ídolos más son recuerdo. Del presente todos se resisten a hablar. Con el argumento pueril de que "no es momento, hay que ayudar" se les permite a los incapaces de turno seguir rompiendo todo y ensayando todo tipo de barrabasadas que conducen a la nada. Hoy recordaba la última vez que lo vi al Pitufo Fernández, vicepresidente de la actual comisión, y un buen amigo. Le dejé dos ideas: la creación de la figura del defensor del hincha y el armado del canal de televisión Central TV. La primera era para tener un socio que nos represente, capaz de preguntar algo inherente a las decisiones que se toman en cuanto a compras, contrataciones y todo tipo de trapisondas que se realizan en secreto y de la que jamás se sabe nada. Con el solo requisito de un número determinado de firmas, el elegido podría ingresar a las reuniones, preguntar en nombre de los socios e informar posteriormente. Todos sabemos de la triste experiencia con los señores síndicos, que integran las listas triunfadoras y terminan representando a su comisión ante los socios. Al revés de lo que debiera ser. Y de la posibilidad de preguntar en las asambleas mejor ni pensarlo, salvo que alguien interesado contrate a "Acero" Cali para que lo defienda. La segunda era para la difusión mundial de las actividades de un club que pide a gritos modernizar su comunicación institucional. Para esto le ofrecí gratuitamente todo el equipamiento técnico para el registro y el posterior ingreso a las redes sociales del planeta...Nunca más lo vi. Y lo entiendo. Hablar de futuro, democracia y crecimiento en Central es ciencia ficción. Solo quiero decir esto: de los laberintos se sale por arriba. Esta nube negra que lo tapa todo alguna vez se irá. Pero sepan, los que nos empujaron a este desastre, los que privilegiaron un negocio inmobiliario inconducente como el emprendimiento de Arroyo Seco mientras nos íbamos al descenso, los que siguen de fiesta permanente aún en medio del dolor, los que se quedaron con comisiones por operaciones misteriosas y espurias, los que echaron jugadores valiosos de las inferiores para traer troncos caros y pésimos, a todos los estamos mirando. No los vamos a olvidar y, alguna vez, tendrán que rendir cuentas. Ojalá sea pronto. Por ahora por delante solo tenemos el pasado.
































