Es el señor televisión y no es Marcelo Tinelli, aunque mucho tuvo que ver con el éxito del famoso conductor de Bolívar. Claudio Villarruel estuvo diez años a cargo de la gerencia de contenidos de Telefé, junto a Bernarda Llorente, y aprendió mucho de las virtudes y miserias de la pantalla chica. “Hay otra televisión posible”, le dice a La Capital.
El titular de la productora ON TV llegó a Rosario con Bernarda, su socia, invitados a una charla organizada por la Cámara de Autoservicios y Supermercados de Rosario. Previo a ese compromiso, Villarruel apuró un cafecito en el hall del Hotel Splendor Savoy y se tomó todo su tiempo para hablar de sus nuevos proyectos a partir de la tira “Caín y Abel”, de inminente estreno en Telefé, y de su apuesta ideológica a través de la productora: “La televisión es una gran herramienta social”.
—¿Qué expectativas tenés con Caín y Abel?
—El mayor desafío es volver a apostar a contenidos como “Montecristo”, “Resisitiré”, “Vidas robadas” y “Televisión por la identidad”. Creemos que hay público par eso, el desafío es ver si efectivamente existe. “Caín y Abel” es una historia a fondo en cuanto a las relaciones humanas y una traducción moderna de lo que significa el bien y el mal, como una frontera que se desdibuja y que puede ser parte de lo mismo.
—¿Por qué se fue Pablo Rago?
—Son cosas que tienen que ver con el trabajo, decidimos que no esté, hubo problemas de faltazos, y nos gusta el compromiso de todos por igual en el proyecto. Caín va a ser Simón, que es Fabián Vena, y Abel es Agustín, interpretado por Joaquín Furriel. La música es de Andrés Calamaro y me encantó. Tuvo mucho que ver su mujer Julieta Cardinali, protagonista de la tira.
—Se nota en cada trabajo de esta productora que hay un respeto por lo ideológico, como el caso de “Televisión por la Inclusión”. ¿Hay otra televisión posible?
—Yo creo que sí hay otra televisión posible, uno hace lo que naturalmente siente. Cuando armamos la productora no pensamos en salir a vender proyectos, sino de pensar ideas. Y si le interesa a un programador, bien. Obviamente que nos sale desde un lugar eminentemente ideológico, sabemos que hay otro púbico, queremos ir a ese público.
—Por lo pronto, se nota que cuesta llegar a la gente con propuestas que se apartan del entretenimiento básico.
—Sabemos que hay un público interesado por ver este tipo de propuestas, es el camino más difícil y complicado, pero cuando vuelve las que tirás, en la gente, en la prensa, cuando llega ese reconocimiento es una alegría doble. Porque uno podría hacer otros programas, pero nos sale hacer este tipo de programas, que van por las grietas de un paradigma televisivo. Hoy es todo entretenimiento, es todo para arriba, que me encanta el entretenimiento también, pero para mí la televisión es una gran herramienta social, y a eso apuntamos.
—¿Es posible una televisión más cultural, pero que entretenga y no sea aburrida ?
—Sí, hay muchísimas muestras, por ejemplo cuando empezó Encuentro era un canal que la gente pensaba que no iba a funcionar y yo hoy me saco el sombrero con el Ministerio de Educación de la Nación, antes parecía que la educación y la televisión estaban reñidas. Y si hoy, en cable, sumás la gente que ve Discovery Channel, History Channel y Encuentro, con repeticiones incluidas llegás a los 20 puntos de rating, o sea, 2 millones de personas.
—¿Pero qué pasa con la televisión abierta?
—En la televisión abierta depende mucho de las decisiones de cada empresa, nosotros teníamos el apoyo de la gente de Telefé. Siempre entendí la tele desde otro lugar, cuando hacemos un programa con sentido social también queremos hacer algo entretenido, para que lo vea la familia. Siempre conviene hacer en prime time un programa que facture para que te permita hacer después “Ver para leer”, “Telefé Cortos”, o “Música para soñar”.
—¿Qué pasó con “Música para soñar”.
—Funcionó y anduvo bárbaro, pero cero repercusión, me acuerdo que como mejor programa musical ese año ganó “La bailanta”. Entonces, uno ya no espera nada, la decisión nuestra de salir de la fórmula uno, de la alta competición, es también tomar la curva y poder hablar más tranquilo y no hablar como el ejecutivo de un gran canal, sino como un ciudadano que hace televisión.
—¿En qué períodos estuviste con Bernarda en Telefé?
—Diez años, desde diciembre del 99 hasta diciembre del 2009, diez años exactos, ni un día más.
—¿Qué proyectos tiene ON TV?
—La diferencia pasa por generar contenidos y no ser vendedores de programas, queremos eso, tenemos tres años de contrato con Telefé, pero caminamos el mundo con cosas distintas, ya nos conocen en todos lados. Estamos armando un sello editorial de libros, lanzaremos un programa de radio, “Todo de nada”, que es una representación de una reunión de producción con un amigo filósofo, que nos da clase de filosofía hace 3 años. Me reencontré con un Claudio que estaba guardado detrás de muchas capas y cuando tomás la curvita empezás a ver otras cosas. l

































