Este comentario viene a colación de una noticia publicada por La Capital respecto del número importante de brasileños que vienen a estudiar medicina a Rosario. Si bien por definición, la solidaridad es un sentimiento circunstancial hacia un tercero, particularmente considero que es un sentimiento recíproco. No se ayuda a las personas, pensando en recibir una contraprestación, eso sería hacer algo por interés. Sin embargo, el sentido común diría que si en algún momento de nuestras vidas atravesamos una difícil situación, aquellas personas a las que ayudamos nos deberían extender una mano. Si hay un momento en la vida de un país que es terrible, es cuando atraviesa una guerra. Y esa fue una aventura delirante que alguien decidió emprender, nada más y nada menos que contra una potencia mundial. Fue en ese momento que "nuestros hermanos" latinoamericanos adoptaron una posición de "neutralidad". Fue uno, sólo uno, quien con ayuda humana y tecnológica decidió "jugársela" por nuestro querido país. Ese fue Perú, país al que considero realmente hermano del nuestro. Vaya paradoja, fue nuestro ex presidente Menem cuando Perú entró en conflicto bélico con Ecuador, el que decidió venderle armas a éste ultimo. Increíble. Todo lo anterior viene a cuento para expresar que a los ciudadanos peruanos los trataría realmente como si fueran argentinos. Con los otros tendría relaciones comerciales, no más de eso. Sí, sí, leí el preámbulo de nuestra Constitución cuando dice "asegurar los beneficios de la libertad, para todos los hombres del mundo que quieran habitar en suelo argentino". Pero esto, ¿no tiene límites? ¿Ayudaríamos a los vecinos de nuestra casa, si nuestros hijos pasan hambre? Contestar que no, traspolándolo a nuestro país es ser xenófogo. Sinceramente, no entiendo. Si bien lo que se difunde a principio de año, son los reclamos salariales en el área educativa de maestros y profesores, en todos los niveles (primario, secundario y universitario), vienen junto a ellos, pedidos de mejoras edilicias, condiciones laborales, capacitación técnica, actualización de equipos, entre otros. Y son todas esas variables las que se ven resentidas sobremanera, si, por ejemplo, las matrículas de medicina se ven ocupadas por un 20 por ciento de ciudadanos brasileños. En fin, creo que este tema debería ser, al menos, materia de debate de nuestros políticos. Cosa que por ahora, no existe atisbo de que suceda. No devalúen la educación, que es lo mismo que decir, no devalúen el futuro de mi hijo. Así sea.


































