Es habitual escuchar que Gerardo Martino debería convocar a tal o cual jugador del ámbito local partiendo de la premisa que no son necesarios demasiados requisitos de adaptación para vestir la casaca del seleccionado. E incluso se generan extensos debates al respecto. Pero no es tan lineal ni simple la cuestión. Los buenos jugadores pueden acoplarse en diferentes conjuntos, pero también es verdad la necesidad de un trabajo compartido para ensamblar futbolísticamente a un equipo. Para su comprobación sólo alcanza con observar el complejo presente del grupo albiceleste, donde muchos de los habituales titulares están lesionados y los tantos otros que suplen a los ausentes no logran sintonizar pese al gran momento individual que tienen en sus respectivos clubes.
No es simple la decisión de una convocatoria para poder darle continuidad a una forma de juego. Más cuando esa manera requiere de mucha dedicación y de innumerables entrenamientos. Aunque Argentina haya exhibido una ostensible mejoría en su funcionamiento colectivo en el primer tiempo y con rendimientos individuales muy satisfactorios, no pudo ser extendida a lo largo del partido porque el cansancio dinamitó las intenciones, y los relevos para subsanarlo no pudieron, o no supieron. Y es ahí donde se constata que buenos jugadores abundan, pero no pueden garantizar soluciones en la emergencia, porque no es tan sencillo jugar en la selección con tan poco período de integración.
Es fácil explicar lo que se quiere, lo difícil es ponerlo en práctica. Por eso Paulo Dybala, Erik Lamela Nicolás Gaitán, Angelito Correa, entre otros, son noticia habitual por lo que construyen en el fútbol europeo, pero a la hora de jugar en la selección todavía no pueden reflejar sus capacidades en plenitud porque aún no tienen la sintonía fina para coordinar con los que vienen con mayor rodaje y entendimiento.
Y en esa misma línea argumental encastran también los futbolistas del ámbito local, por eso aún Emanuel Mas, Jonatan Maidana, Matías Kranevitter, entre otros, tuvieron sus dificultades cuando les tocó estar entre los once.
En el medio de este cuadro de situación está Martino con sus colaboradores, quienes se fueron el viernes del Monumental con el gesto lógico de preocupación porque ante Brasil el resultado no apareció ni aún con una muy buena actuación, parcial, es cierto, pero que fue muy superior a lo mostrado en los partidos previos, a tal punto que el público lo despidió con aplausos a su seleccionado.
Hay muchas cosas por mejorar, fundamentalmente en la estructura defensiva, porque Rojo se desconcentra con tanta facilidad que por pensar en la proyección descuidó su zona, por donde apareció Dani Alves para iniciar la jugada del empate. Como así Roncaglia, que no estuvo en su lugar para evitar el ingreso de Douglas Costa en el cabezazo que devolvió el travesaño y Lucas Lima capturó para el gol.
La acumulación de amarillas deja afuera del partido contra Colombia a Roncaglia, y por eso el Tata en las primeras horas de ayer convocó a Gabriel Mercado (ver aparte) para tener otra opción a Gino Peruzzi, ambos laterales del fútbol doméstico quienes no tendrán demasiado tiempo para ensayos, porque ahora sólo se trata de viajar a Colombia con poco margen de tiempo, y también de error, ya que el objetivo de intentar engrosar la cosecha de puntos cada vez es más primordial.