Me permito citar en forma fidedigna y textual una definición del filósofo alemán Manuel Kant sobre la moral, que dijo "la moral es inmanente a todo ser humano, ya que el mismo está dotado de razón". Por ese motivo, calificó a la moral como un "imperativo categórico". Es decir, las acciones inmorales de las personas son siempre una elección de esas personas, y no se atribuyen a las circunstancias que las rodean. Dicho esto, parecería que en la Argentina de estos tiempos, una buena cantidad de políticos eligieron ser corruptos. Y, por lo tanto, inmorales. Todos los que hemos leído algo de historia, sabemos que varios políticos murieron en la pobreza o con lo mínimo para una vida digna. Belgrano, Palacios o, más contemporáneos, Frondizi, Illía y Alfonsín, por citar algunos. Como contrapartida, muchos de nuestros actuales dirigentes dejarán a sus hijos, nietos y bisnietos cubiertos y protegidos materialmente por el resto de sus vidas, sin importarles demasiado que sus apellidos queden manchados por conductas inmorales y corruptas. En los países y sociedades modernas existen prácticas que llevan a eliminar y erradicar la corrupción dentro de sus fronteras. Mi pregunta es: ¿qué necesita Argentina para transformarse o llegar a ser un país normal? Creo que la respuesta es fortalecer la democracia, la república, el Estado de derecho y la independencia de la Justicia. No hay recetas ni soluciones mágicas. Se deben investigar los hechos sospechados de corrupción, en forma profunda, con métodos adecuados para reducir al máximo los niveles de impunidad. Parecería indispensable reorganizar la Justicia Penal para generar respuestas claras. Hoy, llama la atención en muchos casos, observar las relaciones "casi amistosas" entre jueces, fiscales e imputados. Las condenas por corrupción en la Justicia Federal, y a veces en la provincial, son casi inexistentes. Confieso que no conozco los trámites procesales, pero a manera de ejemplo citaré lo que ocurrió entre el ex secretario de Transporte del actual gobierno y el fiscal a cargo de la acusación contra el mismo por hechos de corrupción. Se conoció por medios periodísticos el acuerdo entre el fiscal y el ex secretario, quien con el fin de atenuar la pena, aceptó devolver una suma del dinero mal habido y confesar algún ilícito. Acuerdo homologado por el juez que entiende en la causa. Me pregunto ¿desde cuándo un reo negocia o acuerda una pena con la Justicia? Como dije, claro ejemplo de relaciones curiosas entre imputado y Justicia. Otro tema que entiendo importante es que en nuestro país los activos mal habidos por corrupción suelen no recuperarse. Parecería criterioso que la Justicia avance sobre la recuperación de esos fondos. Agregaríamos, quizás, un elemento disuasivo. No dejemos de tener en cuenta que la corrupción es un problema social y cultural, que únicamente se podrá controlar significativamente con medidas de mediano y largo plazo a través de una toma de posición clara: la condena de los culpables y la recuperación de los activos delictivos. Parecería que la corrupción en el devenir de un gobierno, tiene movimientos cíclicos. Al comienzo, avanza en forma sostenida y parecería imparable. Al promediar y finalizar el mandato, aparecen los primeros síntomas de cansancio y desgaste. Recordaré el dicho popular "las comparaciones son odiosas, pero inexorables. Los gobiernos, como los ciclos y los hombres, nacen, crecen y por último, mueren.
Jorge Omar Bustamante
DNI 7.796.562
Una empresa que no cumple
En mayo de 2015 la empresa Cooperativa de Viviendas Rosario nos entregó la propiedad en la localidad de Roldán, que comenzaron a construir en abril de 2014 aproximadamente. Desde diciembre de 2014 a mayo de 2015 jamás fueron a verla. Nosotros vivíamos en el fondo del terreno, y ahora tenemos dos problemas con la empresa. El primero es que hay una columna en la cochera que ya se hundió aproximadamente siete centímetros, y no sé a los cuántos centímetros comenzará a romperse, y por ende a romper todo el techo de la casa. Los que dicen que controlaron la obra estaban avisados de que esto iba a suceder desde antes de la posesión; demás está decir que el director de este control jamás nos atendió ni respondió un correo, ni nos atendió por teléfono ni personalmente. Ya en diciembre de 2015, luego de haber hablado con voz muy alta en la cooperativa, el presidente de la empresa nos atendió, se comprometió a una serie de arreglos, entre ellos cinco goteras en un dormitorio, una chimenea que es para leños (ellos decidieron que no sea así), el exterior de la chimenea bicolor por error, y la columna de la cochera que se supone es el más urgente. Este señor dijo que iba a enviar personal especializado para ver los arreglos. Esto fue el 12 de diciembre, estamos a mediados de febrero y hasta el momento no hay noticias, y la columna está cediendo con el peligro que esto implica. Estoy hablando de una casa que se estrenó en mayo de 2015. El mismo día que estuvimos en esa reunión presenté una nota, todavía no hay respuesta. La persona que la recibió dice no tener nada que ver y que pensó que ante la reunión “forzada” que tuvimos ya quedaba sin efecto. El presidente de la empresa, haciendo uso de la modalidad de maltrato al asociado, se niega a atenderme telefónicamente. El otro problema, que no es menor, es que lamentablemente a la empresa no le interesa qué cosas le pasa a la vivienda entregada, juegan con los tiempos, juegan con nosotros, juegan con nuestra salud mental, sin importarles nada. Es importante que nos solucionen estos problemas porque es nuestra vivienda, única vivienda, que debe estar en pie hasta el fin de nuestros días. Que los próximos adjudicatarios estén atentos y no cedan por necesidad, porque ese es el juego de ellos. Si entran a la página de facebook verán los comentarios con una estrella que hay, salvo que lo borren. Mi lema es “abre los ojos y desconfía de diez ovejas, nueve son lobos”, y acá están.
María José Duarte
DNI 16.076.331
Reclamo a la empresa LAN
Señores de LAN, (Reclamo # IPCLA10989 Sep 2015): parece que mi tiempo no vale, que no les interesa que como parte de un viaje de placer regrese con una maleta rota, luego de haberla recibido 48 horas después de llegar a destino. Tampoco parece que les importase que durante todo el periplo que pasó mi valija se hayan roto perfumes en su interior y manchado todo lo que había dentro de ella. Y parece que tampoco les importa que todo esto pasó en septiembre de 2015 y luego de muchos reclamos telefónicos y por mail (de los cuales tuve ausencia de respuesta por aproximadamente dos meses), aún no tengo solución. Eso sí, tengo un hermoso mail de una señorita de LAN Chile que la semana pasada (cuatro meses luego del evento) me indicó que me acercase a la oficina LAN mas cercana, con documento en mano, para recibir un resarcimiento económico. Digamos que la respuesta vino motivada por mis continuos reclamos en redes sociales, no es que LAN recordó que tenía pendiente un reclamo mio. Muy buena noticia pensé. Al otro día de recibir la nota fui a la oficina LAN para darme por enterado que en 30 días recibiría el dinero correspondiente a mi reclamo. Si, tengo que esperar 30 días más. En fin, sólo me queda seguir esperando, reclamando y pensando en cómo una empresa importante como LAN puede tratar de esta forma a sus pasajeros. Gracias.
Sergio Galimberti
DNI 17.413.975
La perversidad del sistema
“El sistema es tan perverso”, dice un amigo de José María, la reciente víctima del “sistema” que no le permitió curarse a tiempo de la hepatitis C, pese a que los medicamentos estaban apilados en las vitrinas. “El sistema es tan cruel que los jubilados estamos a un paso de quedarnos sin la cobertura del 100% de los medicamentos esenciales” agrega otro. Y una embarazada, esbozando una mueca de tristeza, añade: “El sistema es tan malo que por no tener dinero para pagar el plus que cobran los parteros, no puedo elegir al médico que me agradaría tener cuando llegue mi hijito”. “¿Y yo –suspira otro– que he sido operado de un cáncer de piel y no me alcanza para pagar las costosas cremas dermatológicas porque el sistema no las reconoce? De frente a estas y tantas problemáticas de la salud en la Argentina conviene plantearnos las verdades en concreto y no colocar en el abstracto las respuestas. ¿Qué o quién es el sistema? ¿Un monstruo extraterrestre que viene y arrasa cuanto encuentra a su paso, sin que nadie pueda hacer nada, ni siquiera la Justicia, una de sus principales víctimas, y que todos, impotentes y resignados suframos la pérdida de nuestra calidad de vida, las muertes evitables, el derecho a la salud? Se apilan en los escritorios de los que llamamos responsables, legajos y legajos cargados de angustia y desesperación que no se pueden resolver a tiempo porque el “sistema es perverso”, como dice el amigo. No debemos acostumbrarnos a su presencia como si fuera parte de nuestras vidas. Es un monstruo grande y pisa fuerte, pero la decisión del hombre con su inteligencia superadora, podría conquistar su transformación.
Edith Michelotti
Entre miseria y haraganes
“Debe trabajar el hombre para ganarse su pan, pues la miseria en su afán de penetrar de mil modos golpea la puerta de todos y entra en la del haragán”. Sabiduría gauchesca de máxima pureza que brota del Martín Fierro de José Hernández. Lamentablemente, el prolífico poeta nacido bonaerense en 1834 jamás imaginó que siglo y medio más tarde la miseria pasaría de largo por las puertas de muchos haraganes. Perniciosas prácticas sustituyeron la cultura del trabajo: percibir sueldos sin concurrir al empleo, dedicarse al robo y la violencia, organizar violentos grupos políticos y deportivos, gestionar, intermediar y tramitar favores, obtener dádivas por cerrar los ojos y no controlar. De los muchos haraganes que citamos se destaca la franja etárea constituida por 880.000 jóvenes de entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan. Entre ellos existen grupos: los que nunca estudiaron ni trabajaron, otros que comenzaron a estudiar y abandonaron, aquellos que laboran esporádicamente sin estudiar. Todos enfrentarán similar problema a la hora de buscar ocupación: no podrán demostrar experiencia en trabajos o estudios y serán rechazados por esas causas. Muchos, directamente ni se presentan porque saben que el empleador seleccionará a candidatos que por lo menos hayan terminado la escuela secundaria. Y así la vida de estos jóvenes transcurre a la deriva, se unen a compañías indeseables, no son incentivados desde su hogar, pretenden ignorar que para ellos no hay futuro posible, sólo confían en recibir ayuda y finalmente resultan presa fácil de las tentaciones callejeras, asumen adicciones, practican la violencia y la delincuencia. Como bien lo dijo el corresponsal internacional Andrés Openheimer, esto puede ser una real bomba de tiempo a la que debe desactivarse lo más inmediatamente posible. El sector oficial debe realizar el supremo esfuerzo de hacer desaparecer todas las lacras existentes y obtener oportunidades para aquellos que necesitan su primer empleo.
Rubén Mario Baremberg