A nuestra querida ciudad en otros tiempos se la llamaba “la Chicago argentina” y no sólo por los mafiosos Chicho Chico y Chicho Grande, sino por ser el más pujante puerto exportador cerealero de la región (aún hoy Chicago y Rosario marcan el pulso en la cotización de los cereales en el mundo). Más recientemente hay quien se animó a llamarla la “Barcelona argentina” por su apertura a la costa, la naturaleza emprendedora de sus habitantes y riqueza intrínseca. Por estos días se comenta que Rosario corre el riesgo de convertirse en “la Medellín argentina”. Pues bien, analizar dicha aseveración no está de más. En lo que va de 2013 hubo en Rosario más de 210 muertes violentas. Asimismo, durante 2012 hubo 182 homicidios y en Medellín 1.249 Hay dos datos importantes a tener en cuenta: uno que Medellín tiene más del doble de habitantes y el otro dato clave es la tendencia. Durante la oscura noche en la que Pablo Escobar y sus secuaces sometieron a Medellín, la ciudad llegó a tener la friolera de casi 7.000 muertos en doce meses (1991). Esto por ser tibios o cómplices con el terrible fenómeno del narcotráfico. Una década más tarde se animaron a enfrentar en serio el problema, aparecieron algunos políticos valientes y decididos a ejercer la autoridad. Se animaron y los resultados están a la vista. Durante 2013 Medellín recibió del Urban Land Institute el premio “a la ciudad más innovadora del mundo”. Los motivos: innovación tecnológica, mejoras socio educativas, en el transporte y reducción de la criminalidad en más de un 80 % en dos décadas .Tuve la oportunidad de visitar en tres ocasiones dicha ciudad y, si bien queda mucho por hacer, es impresionante el cambio y se nota que hay acción permanente. De tal manera se pueden sacar variadas conclusiones: decir que Rosario puede ser “la Medellín argentina” equivaldría a un halago o a una meta si comparamos avances en diferentes áreas. Pero también se puede concluir que si no se toman en serio las cuestiones del narcotráfico, la inseguridad y sus variables, Rosario puede ir hacia una verdadera catástrofe. Hace una semana me tocó pasear a un amigo extranjero por la zona del río y La Florida. En sólo una hora pudimos contar más de 150 motos que a toda velocidad iban y venían sin cascos, sin patentes, sin luces, con dos, tres y hasta cuatro personas por moto. Vimos varios arrebatos y problemas. Se encontraban allí estacionadas tres flamantes camionetas de la GUM números 16, 21 y 22, y una camioneta de la policía identificada con el número 5607. Absolutamente, nada hicieron, la zona estaba “liberada”. Y no se trata de estigmatizar las motos sino de observar las estadísticas del delito y accidentes. Muchas ciudades han prohibido su circulación con dos personas a bordo. Se debe ejercer la autoridad que el pueblo delega. Hacerse cargo, trabajar seriamente contra la inseguridad. Salir de la ridícula patología ideológica que asocia cualquier noción de orden a la “represión”. Los gobernantes en los distintos niveles no pueden “hacer la plancha” eternamente o jugar a echarse la culpa. Rosario se hizo en base a hombres y mujeres valientes, honestos y comprometidos que se animaron a pensar Rosario en grande. Deberían tomar aquél ejemplo. Ya esta bien de tanta burocracia y no basta con poner multas carísimas por doquier e infinitos impuestos para recaudar. Ese no es el camino. Podrían probar con ser estrictos en el gasto parasitario, creativos en la innovación, seducir a los capitales, estimular al laburante, al emprendedor y asumir la responsabilidad de dar seguridad a la gente. Animarse a pensar las obras que en serio vuelvan a posicionar a Rosario en el sitio de grandeza que se merece. Al igual que a nivel nacional se trata de dar una adecuada asignación a los gordos presupuestos, con menos burocracia y menos robo para volcar los recursos a más y mejores obras, educadores, policías y médicos bien pagos y dignos. Premiando al que trabaja honestamente y castigando al ñoqui, al que tiene una falsa licencia o roba. Ni más ni menos que la “meritocracia”, aquéllos principios básicos que llevaron en su momento a la Argentina a estar en el octavo puesto entre las naciones del mundo respecto al desarrollo integral y quinta en reservas de oro. La población honesta y trabajadora que aún es mayoría requiere que se ocupen de ella. Animarse a salir de la larga y oscura noche del populismo y la demagogia es posible. Nunca es tarde.
Escribo por mi madre, Elva Juana Mussin, quien sufre de artritis y artrosis desde hace más de 30 años. En este momento está a la espera de dos prótesis especiales que tiene que proveer Pami Rosario, tiene los estudios prequirúrgicos completos y el quirófano reservado ya que la intervención se hace de manera simultánea en las dos piernas. El problema es que en prótesis aducen que por un problema político, que se inicia en nuestra señora presidenta, en cuanto a la restricción de las importaciones, las prótesis aún no son aprobadas, y por lo tanto mi madre deberá continuar en silla de ruedas, deteriorando su calidad de vida y su organismo por una decisión política que, creo yo, está muy lejos de nosotros. Entonces me pregunto, en esta democracia argentina, ¿no hay salud para todos?Agradeceremos cualquier ayuda. Muchas gracias.
Jorge Rodrigo Murúa
DNI 28.999.608
La lucha cívica
Hace unos días se sancionó una nueva ley de régimen reparatorio para ex presos políticos durante la última dictadura. Según publicaciones periodísticas los beneficiados son un grupo heterogéneo, aunque habrá ciudadanos que estarán a favor de algunos y no muy de acuerdo por otros. Lo que sí me doy cuenta, es que falta la mayoría del pueblo argentino. Por ello, propongo que a los ciudadanos con “pasión democrática” se les dé algún reconocimiento por parte del poder político (que no necesariamente es pecuniario), por haber vivido y sufrido en la época de la dictadura militar. Todos, de una u otra manera fuimos víctimas, se nos cercenaron nuestros derechos civiles y políticos, estábamos bajo sospecha y podíamos ser detenidos o desaparecer por un mínimo error propio o capricho ajeno. Esas circunstancias nos marcaron y nos dejaron secuelas. El hecho de no haber tenido la mayoría de la ciudadanía una militancia tan expuesta no nos inhabilita ni nos quita “mérito” de haberla padecido; para una generación que tenía la visión de una sociedad más justa e igualitaria y que rechazaba la dictadura, medidas como estas nos parecen “incompletas” y no abarcan a gran parte del pueblo que es la reserva política para la construcción democrática. Mi temor es ver cómo se repite la misma historia, hay una mayoría silenciosa pero participativa que optó por la lucha “cívica” que no ha tenido un verdadero reconocimiento.
Ernesto Della Riva
El problema policial
El poder político se vio sorprendido por el reclamo de la policía. La sorpresa no es por el reclamo en sí mismo, que deben conocer de larga data, sino por su contundencia, que confiaban que no estallaría. La policía no tiene derecho a protestar -declaman- pero sí tiene que soportar el destrato de años. Si reclaman los colectiveros se atiende en 24 horas; si son recolectores de basura, en 48 horas; si son docentes, en 15 días; si son jubilados, nunca; si son policías, no pueden, no existen. Está claro que las respuestas tienen que ver con el impacto social del reclamo, no con la Justicia u oportunidad. Si sostienen que los policías no se pueden sindicalizar y tampoco reclamar, se debe encontrar una alternativa justa que actualice los haberes policiales automáticamente y no cuando alguien se acuerde. Aceptando que los gobernantes se actualizan sus haberes con sabiduría, una solución simple sería que el escalafón policial cambie en la misma proporción que los sueldos de gobernadores, legisladores o jueces de forma automática. Por ejemplo, que un agente ingresante gane un porcentaje del sueldo del gobernador. Esto sería la solución que propondría un hombre justo.
Gerardo Orallo
DNI 6.008.474
Al fin una idea nueva
Entre tantos reclamos frustrados y paritarias insuficientes, los que sufren malos ingresos somos millones. Me parece que deberíamos tomar esta idea de los reclamos policiales y ponerlas en funcionamiento. ¿Qué les parece si los jubilados (el 80% ganamos la mínima), los peones de taxis, los trabajadores de los súper, los que trabajan en negro o en gris, nos acuartelamos? Sí, leyó bien. Ya muchas fuerzas policiaes provinciales han obtenido casi un 100% de aumento. Esto sí que es exitoso. Habría que acuartelarse. Los jubilados podrían acuartelarse en la Ansés, los demás no sé, habría que pensarlo. Ahora los que dan un muy mal ejemplo son los gobernadores, entre la razón y la fuerza, triunfa finalmente la fuerza. No perdamos tiempo. ¡Acuartelemosnos!
Miguel Amado Tomé
DNI 6.058.308
Los árboles mueren de pie
Los que caminamos diariamente por la plaza Evita vemos que quienes nos brindan aire puro se mueren por falta de cuidados de quienes les corresponden velar por sus vidas. Con un simple gancho pueden quitarles los parásitos (claveles del aire y otros) que los están matando. Esto es por calle Dean Funes al 200. Muchas gracias.
DNI 5.998.972
Mandela, mi héroe
Entró a los 44 años a la cárcel, salió con 71. Perdió entre rejas a su madre, a un hijo y a cientos de amigos. Demoró 21 años en volver a abrazar a su esposa. Luchó por la igualdad toda su vida. Votó por primera vez a los 74 y aprendió lo que jamás debemos olvidar: “Siempre he sabido que en el fondo del corazón de todos los seres humanos hay misericordia y generosidad. Nadie nace odiando a otra persona, por el color de su piel, procedencia o su religión. El odio se aprende, y si es posible aprender a odiar, es posible aprender a amar; porque el amor surge con mayor naturalidad en el corazón del hombre que el odio. Incluso en los momentos más duros de mi encarcelamiento, cuando mis camaradas y yo nos encontrábamos en situaciones límites, alcanzaba a distinguir un ápice de humanidad en alguno de los guardianes, quizá tan sólo por unos segundos, pero era lo suficiente para reconfortarme y seguir adelante. La bondad del hombre es una llama que puede quedar oculta, pero nunca se extingue”. Se fue el hombre contemporáneo que más admiré. Eternamente gracias por tu ejemplo y tu libro “El largo camino hacia la libertad”, que desde que lo cerré, ya supe que nada volvería a verse con los mismos ojos. QEPD.
Gastón Vigo
Al Sanatorio Británico
Quiero agradecer a todo el personal del Sanatorio Británico de Rosario, en especial por el profesionalismo, humildad y humanidad brindada por el doctor Daniel Mahuad, quien junto al cuerpo médico que lo acompaña me intervinieron quirúrgicamente. También agradezco al cuerpo de enfermeros y demás personal que con afecto y dedicación tratan a los pacientes.
Guillermo Ferreyra
DNI 23.462.12