En la edición de hace unos días del diario La Capital, se publicó un interesante artículo referido al importante aumento de los casos de lepra en Brasil, aumento que contrasta con menores tasas de incidencia de otros países, entre ellos el nuestro. En la nota se barajan una serie de causas que serían las responsables de este aumento, una de las consideradas es la falta de diagnóstico, se dice que los médicos brasileños, los dermatólogos en particular, no tendrían la formación necesaria y, el error en el diagnóstico sería motivo de ese aumento. Con conocimiento de causa, afirmo que es esa una falacia, los colegas brasileños tienen una excelente formación, han colaborado desde hace años en el conocimiento de la enfermedad y nosotros, los dermatólogos argentinos, hemos aprendido mucho al lado de ellos. El nivel de formación es similar de los profesionales brasileños y argentinos. La pregunta que se hace el lector es: con profesionales bien formados en ambos países, ¿cómo en Argentina se logró controlar la enfermedad y en Brasil no? La forma de encarar el control de la epidemia fue distinta en cada país y eso fue lo que determinó el éxito en uno y el fracaso en el otro. Ambos adoptaron el método del aislamiento, pero mientras en nuestro país se adoptó el aislamiento farmacológico, en Brasil éste fue institucional. El aislamiento farmacológico consiste en medicar correctamente al enfermo, proveerle los medicamentos y hacer el seguimiento mediante asistentes sociales de aquellos casos con tratamiento irregular o que decidían abandonarlo; el seguir correctamente el tratamiento hace que los enfermos no contagien y disminuye la tasa de infectados; se respeta el secreto profesional, como con cualquier otra enfermedad, se hace el control de convivientes tratando de asegurarse de que no haya otros casos sin tratar. El éxito del tratamiento se puede seguir a través de las formas clínicas de la enfermedad que prevalezcan; cuando más formas de comienzo haya y menos formas abiertas o contagiantes, es indicio de que el programa está funcionando bien. El aislamiento institucional consiste en que cada caso detectado es internado en instituciones o "colonias", prácticamente de por vida. El artículo hace referencia que el Ministerio de Salud intensificará la campaña de divulgación de los síntomas para incentivar el diagnóstico precoz. Si el paciente sospecha o tiene la certeza de que tiene lepra, no se presentará para su tratamiento, porque sabe que eso implicará quedar en una institución por muchos años. Esta ha sido la causa del fracaso de la epidemia en Brasil. Este sistema es mucho más oneroso e ineficiente; en Brasil actualmente hay más de 33 colonias para albergar a los pacientes, mientras que en Argentina queda sólo una, el sanatorio Baldomero Sommer, en Gral. Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Valga este comentario aclaratorio en homenaje a los especialistas argentinos que eligieron este sistema de tratamiento, al celebrarse recientemente el Día Internacional de la Lepra.

































