Durante estos últimos años de inflación disimulada por los índices oficiales se imprimieron billetes a una velocidad impropia de un período de estabilidad. Según informes del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en junio de 2011 circulaban 177,4 millones de billetes de 50 pesos, mientras que hoy hay 333,8 millones de unidades. En junio de 2011 había 1.242,9 millones de billetes de 100 pesos, y en marzo de 2014 ya circulaban 2.431 millones de billetes. Significativamente, desde diciembre de 2013 la venta de máquinas contadoras de dinero aumentó un 30 por ciento. Cuando hay inflación el dinero pierde valor dado que para adquirir un mismo bien hay que entregar una cantidad de dinero cada vez mayor. Por ejemplo, en agosto de 2007 cuando se decía que el kilo de pan estaba a 2,50 pesos, con un billete de 100 pesos se podían comprar 40 kilos de pan; mientras hoy apenas alcanza para 5,5 kilos de pan (al precio cuidado de 18 pesos). Según una proyección de la consultora económica Abeceb online, desde diciembre de 2007 a marzo de este año, el billete de 100 pesos perdió tres cuartas partes de su capacidad adquisitiva, y hoy vale 27,27 pesos. Pero la inflación no es patrimonio de este gobierno: desde 1970 a la fecha la moneda argentina perdió 13 ceros. En 1970 el peso ley 18.188 reemplazó al peso moneda nacional quitándole dos ceros. La inflación lo fue devorando y se llegó a emitir un billete de un millón de pesos ley, que es el de mayor valor nominal de la historia de Argentina. En 1983 fue reemplazado por el peso argentino, que le sacó cuatro ceros. Duró poco: en 1985 le sucedió el austral, quitándole tres ceros a su predecesor. Y en 1992, por decreto N° 2.128, el sistema monetario de este país pasó a llamarse nuevamente peso, quitándole cuatro ceros a su antecesor. Un peso de hoy equivale, pues, a 10.000.000.000.000 de pesos moneda nacional.


































