Que en el próximo clásico sólo vayan algo más de tres mil hinchas de Ñuls es una locura. O nos dan las dos bandejas, como se hizo siempre, o definitivamente la totalidad del estadio es para el local. Quién garantiza la seguridad a los rojinegros antes, durante y después del encuentro. NI pensar si ganamos. Lo único seguro es la incoherencia de los dirigentes y en este caso le cabe mayor responsabilidad al presidente canalla, Usandizaga, quien hace diez días prometió más de 8 mil localidades y después se desdijo, provocando los injustificables desmanes frente a la sede de calle Mitre. El ministro de seguridad Cuenca quedó en "off side" y el jefe de la Unidad Regional II, Toledo, asegura garantizar la seguridad sólo porque participará mayor cantidad de personal para el famoso "partido de alto riesgo" y cobrará más adicionales. Si sólo la parcialidad local llena la cancha ¿para qué tanta policía? La inseguridad también es un negocio. Al Vasco, con el argumento de que "él es así, qué te puede sorprender", se lo deja actuar con impunidad. Abandonó la Municipalidad, le dio la ley de lemas al peronismo y el Lole lo refugió en el Enress Son sólo algunas de las actitudes que forjaron la historia del ahora presidente auriazul que dice que si "le tengo que dar 6 mil entradas a Ñuls renuncio". Nadie de los que lo rodean lo aconseja porque piensan como hinchas. Soy de los miles que quiere estar en Arroyito y ver a Ñuls. De obtener la entrada, no me gustaría tener que despedir a mi familia el domingo como si fuera a la guerra; ya le hemos pasado mal en varios clásicos. Como cuando nos metieron en la cortada como ganado y los caballos de la policía a los empujones. Una vez más la dirigencia no está a la altura de las circunstancias. Que el lunes no tengamos que decir: "Ya sabíamos que esto iba a pasar".


































