Perder un clásico podrá cambiar mi humor por un rato, pero no podrá cambiar jamás mi pasión por mis colores, nuestra gran historia, ni podrá jamás sacar de nuestras vitrinas los numerosos títulos ganados, cosa que otros desean desde años. Pero sí debo reconocer y recordarles a nuestros dirigentes un detalle, no menor desde que asumieron la conducción de nuestra institución, en aquel histórico triunfo ante el dictador que no deseo nombrar. Fui el primero en poner el voto de confianza y “apoyar totalmente” las palabras del presidente Lorente, cuando habló de proyecto a mediano y largo plazo con nombres y hombres de nuestra casa, nuestra historia, en este caso ponerse el buzo de DT, de nuestro primer equipo y demás. Al día de hoy, sigo, y con total convicción apoyando ese proyecto y las palabras de nuestro presidente: seguir respetando nuestra historia y nuestra gente. Creo que es lo mejor que nos puede pasar como institución, porque de foráneos como aves de paso ya estamos bastante curtidos. Pero no puedo dejar pasar de decirle, señor presidente, que al menos por un rato, y a puertas cerradas, coméntele y explíquele a Alfredo Berti lo que significa ser DT de Newell’s, de nuestra historia, y que antes de aceptar un cargo de semejante jerarquía y responsabilidad, hay que dejar de lado las manías, aceptar consejos, ser más abierto, tener diálogo, escuchar a la gente y, más aún, ser un poquito más despierto en cuanto a cuestiones futbolísticas. Lo demás, manda la historia, y por ahora la historia la escribe Newell’s.


































