Ocupó el lugar más complejo de la cancha en la visita de Newell’s al Gigante de Arroyito. Atajó los dos tiempos con los hinchas rivales eufóricos apenas unos metros ubicados detrás suyo. Es una de las grandes apuestas del DT Lucas Bernardi. Con apenas 20 años el arquero leproso Ezequiel Unsain, que protagonizó su primer derby, sacó adelante una parada bravísima y logró mantener el cero en su arco. No tuvo mucho trabajo y en líneas generales aprobó el examen. Ayer estaba feliz, con una sonrisa amplia tras cumplimentar el entrenamiento matutino en Bella Vista y con cordialidad aceptó dialogar con Ovación. Las sensaciones del clásico, la forma de encarar su carrera profesional y el presente imperfecto que atraviesa el equipo del Parque fueron los ejes de una charla distendida y rica por los conceptos que entregó el guardameta.
“Creo que el planteo del clásico estuvo muy bueno. Entendimos el mensaje del técnico y sus ayudantes y supimos asimilarlo de la mejor manera. Estos partidos se disputan así. Jugar lindo está bueno, es vistoso y a la gente le gusta, pero los clásicos se juegan con alma y vida, y a este equipo lo que le sobró fue actitud. Así lo sacamos adelante y creo que la gente de Newell’s está contenta y conforme porque sinceramente lo jugamos como hinchas”, expresó convencido de sus palabras el pibe Unsain, quien de a poco se está afianzado en el arco leproso. Y remató la idea: “La enseñanza que nos dejó este partido es que si el grupo sigue unido y junto como estuvimos en el clásico sin dudas vamos a conseguir un montón de cosas importantes”.
Enseguida se armó el ida y vuelta de preguntas y respuestas. Un buena excusa para repasar lo que dejó el clásico y lo que viene en el mundo Newell’s.
—¿Cómo viviste el domingo, un día muy trascendente para vos?
—Lo viví de una manera muy especial. El grupo sabía que era un partido muy importante, en el que nos jugábamos mucho. Era vital para nosotros poder sacar el encuentro adelante. Así que en lo personal lo viví de una manera única, era mi primera vez en un clásico y traté de estar tranquilo. Obvio que tenía la ansiedad de siempre de empezar a jugar, de llegar al estadio, de comenzar a cambiarme. Me sentí muy identificado con el momento que estamos viviendo. Y por suerte pudimos tener un buen desempeño y sacar adelante el clásico.
—¿Ya habías jugado en la cancha de Central?
—No, nunca. Ni había pisado la cancha. Una sola vez fui a ver un clásico de reserva al palco. Fue mi primera vez y por suerte creo que me fue bastante bien.
—En el momento del calentamiento antes del partido tenías a más de 40 mil personas del rival focalizadas en tus movimientos, ¿cómo fueron esos minutos?
—Es un momento único. Son sensaciones fuertes. Me preguntaron si quería hacer la entrada en calor en el vestuario o salir a la cancha y preferí ir al césped. Apenas pisé la cancha había miles de personas silbando a uno solo, que era yo. Me sentí importante, a mí me gustan este tipo de desafíos. Fue algo que me empujó para adelante. Fue una experiencia muy linda.
—¿Cuando empieza el partido lográs enseguida abstraerte del marco y concentrarte de lleno en lo futbolístico o lo vas haciendo a medida que pasan los minutos?
—No, una vez que ya arranca el partido la concentración es absoluta, te olvidás de todo y no le prestás atención al entorno. En lo personal una vez que arranca el juego ya lo de afuera pasa a un segundo plano y uno se enfoca en realizar la tarea que tiene asignada.
—¿Cuáles fueron las jugadas más difíciles del partido?
—Recuerdo una jugada que salí a cortar de cabeza en la puerta del área, una pelota que venía de aire y tenía que arriesgar. También en el tiro libre de Delgado estaba muy tapado, pero como el disparo no fue tan fuerte me dio chance de despejar. Y fue muy difícil el tiro libre de Donatti en el complemento que por ahí no se notó, pero la pelota hizo un pique extraño, pude agarrarla de una manera poco ortodoxa y por suerte no di rebote. Estos partidos requieren de una concentración extra para no cometer errores. Los mínimos detalles pueden costar el partido.
—En el primer tiempo hubo una jugada que saliste del área y como se venían los rivales no te quedó otra que agarrarla con la mano y el árbitro cobró infracción.
—En esa jugada quizás pequé de inocencia. Tenía decidido salir y rechazar con el pie, era la idea original, pero cuando llegué a la pelota venían Cáceres cerrando y Ruben corriendo. Entonces vi que podía agarrarla y no pensé que el árbitro iba a cobrar la infracción. Fue una jugada de lupa, quizá en otro marco, en cancha de Newell’s, tal vez no te la cobran. Ya pasó y por suerte no derivó en un gol, que hubiera sido muy negativo para el equipo y para mí sobre todo. Fue un error de concepto, algo para mejorar.
—¿Qué fue lo más postivo?
—Fue un partido muy importante. La clave fue saber asimilar desde el más chico hasta el más grande lo que nos jugábamos en este encuentro. La unión del grupo. Lo que pasó el jueves en el banderazo para nosotros fue un punto de inflexión muy positivo para el plantel. Esa comunión entre jugadores e hinchas nos dio un envión anímico muy importante para ir a jugar en un marco de total contrariedad porque éramos nosotros solos contra toda esa gente.
—Desde el otro lado hablaron del planteo mezquino, aunque ustedes hayan generado un par de chances claras para ganar.
—Los clásicos anteriores fuimos a buscar y terminamos pagando muy caro errores puntuales. En este clásico optamos por cerrarnos bien atrás y tratar de mantener el arco en cero. No me meto en lo que hayan dicho ellos. Yo considero que nuestro planteo fue excelente y salió muy bien. Es lógico que nos hubiera gustado ganar.
—¿Cómo siguen ahora de cara a lo que viene?
—Esperemos que esto sea un punto de partida para empezar a conseguir cosas importantes. Sabemos que no venimos teniendo los mejores resultados últimamente, pero lo que se vio del equipo en el clásico es que tiene muchas ganas de salir adelante. Esperemos tener un buen partido el sábado ante nuestra gente, que vendrá a apoyar como lo hace siempre y poder regalarle una alegría y un triunfo a ellos y también a nosotros, algo que tanto nos hace falta.
—¿Podés disfrutar este momento en el que estás haciendo un curso acelerado de arquero de primera?
—Trato de disfrutarlo, pero no relajarme. Por ahí uno tiende a confundir disfrutar con relajarse, pensando que ya llegó a primera. Al contrario, yo considero que todos los días hay cosas para mejorar. A uno le pueden salir las cosas bien, pero siempre hay cuestiones para perfeccionar. Si uno quiere ser grande de verdad y competir en la elite tiene que mejorar todos los días. Seguro que trato disfrutar de haber llegado a primera con 20 años, pero siempre mentalizado en mejorar en beneficio del equipo.
—¿Cuál es el objetivo hasta el final del torneo?
—Tratar de sumar la mayor cantidad de puntos, no estamos lejos de llegar a la liguilla Pre Sudamericana, que es el último objetivo que nos queda en el año y trataremos de meter a Newell’s en una copa, que es donde debe estar.
—Ahora ante San Martín de San Juan el hincha va exigir la victoria, ¿cómo van a manejar esa ansiedad?
—Lo que pasó el domingo al público le cayó de la mejor manera, más allá de que todos queríamos ganar, pero sin dudas que la gente nos va a exigir el sábado y nosotros tendremos que conseguir el resultado, que en definitiva es lo que nos tiene a todos inquietos. Trataremos de lograr una victoria para tranquilidad de todos.
























