Sabemos que la Pascua es la suprema conmemoración del catolicismo, por ello, cuando nos dicen que esta semana es de reflexión, debemos aprovechar el feriado extendido y pensar con la unción que la hora nos reclama. Aunque no seamos tan creyentes, bien vale la pena tirarse unas minivacaciones, total el sudario no tiene bolsillos, como enunció el amigo Francisco. Lo que el Papa no dijo es que conviene reventarla, porque con la inflación y el cepo, ahorrar no es de agnósticos, sino de idiotas. Así que allá vamos, a matarnos en las rutas mientras jugamos el campeonato del más vivo, que casi siempre muere primero, y estampado. Falta educación, vamos a fondo, vamos por todo. Las rutas están hechas pelotas, pero al hotel que nos espera le sobran estrellas porque cada lujo que aparece es una miseria que se esconde y porque llenas de estrellas están las rutas argentinas. Al llegar, pagaremos precios del Primer Mundo y seremos humildes, tan felices ante ese mendrugo mal cocido. Por fin, volveremos a casa, y si nos han robado en nuestra ausencia, daremos gracias. Porque no nos pasó nada. Igual que en la memoria. Tal cual como votamos. Va a estar buena la crucifixión.


































