No sé si Luciano Blanco es "pescador y guitarrero" como el personaje de la conocida canción que crearon Irma Lacroix y Horacio Guarany, grabada por la inolvidable María Elena. Si sé que se trata de un pescador del Paraná, solidario y valiente, que no dudó un segundo en acudir al rescate de varios hombres que tras caer de un remolcador a la altura de la boya 366 el lunes 4 de agosto pasado, quedaron a merced del río embravecido por el fuerte viento frente a Villa Constitución. Pero más bravo fue Luciano que con su fiel canoa impulsada por un motor de baja potencia, emprendió sin turbación el auxilio sabiendo que se jugaba la vida. Es que cuando la desesperación cunde en una persona que se halla en situación de ahogarse, se aferra a lo que encuentra a mano; y si eso que encuentra es otra persona, es probable que las dos terminen ahogándose, a menos que su "tabla salvadora" sea un nadador sumamente experimentado o un guardavidas profesional. Luciano Blanco tuvo el tino de calmar al grupo de accidentados, y de no hacerlos subir a todos a la canoa porque entonces, con las condiciones adversas del río la precaria embarcación podía zozobrar. En ese caso, la tragedia hubiese sido mayor aún que la ocurrida, ya que algunos de los muchachos no sabían nadar, no tenían chalecos y el agua estaba muy fría. Por eso fue trasladándolos de a poco en un verdadero despliegue de coraje y serenidad. Lamentablemente, el noveno trabajador del remolcador hundido, desapareció sin que tuviera la menor posibilidad de ser salvado. El diario regional www.diarioelnorte.com.ar, describió los pormenores de un suceso compuesto por luces y sombras, agradecimiento y amargura, alivio y desconsuelo. Como un guiño favorable del destino para los ocho rescatados, la canoa de Luciano se llama "La estrella"; que resultó buena y brilló con gran fulgor para los náufragos liberados del grave peligro. Desafortunadamente, ese brillo no alcanzó a iluminar al noveno tripulante: Ariel Leguizamón, quien para sus familiares y amigos, se convirtió también en una estrella que los guiará para siempre. Luciano Blanco; un triste acontecimiento lo sacó del anonimato y lo convirtió en el héroe del Paraná; esta vez no "esperó piques de sueños"; esta vez su canoa lo ayudó a cobrar las piezas más valiosas de su aventura pescadora: las ocho existencias que le estarán eternamente agradecidas. Luciano Blanco, ¿pescador y guitarrero? No lo sé; pero si ejecuta ese musical instrumento, en el mágico alambrado de seis hilos habrán de posarse los pájaros más armoniosos: esos que en sus trinos le cantan a la vida.





































