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La breve y desolada vida de un nene de 13 años asesinado en el sur rosarino

Kevin Lovey tenía 13 años y un retraso madurativo importante. "Estaba en cuarto grado y era un nene que por ahí se ponía a llorar porque otro pibito le sacaba una carta", describió José.

Sábado 13 de Julio de 2013

"Kevin cometió un error y lo pagó carísimo". A José Luis, abuelo y tutor de Kevin, ya no le quedaban lágrimas para derramar ayer al mediodía cuando esperaba en la guardia del Instituto Médico Legal que le entregaran el cuerpo del chico, mortalmente herido de un balazo el miércoles en inmediaciones de Platón y San Martín. "Lo que pasó es que decidimos donar los órganos y por eso tanto retraso. Por un lado cargo la enorme tristeza de que me lo mataron y por el otro la alegría de saber que algunos de sus órganos quedaran en Rosario y otros van a ir al hospital Garrahan, donde hay tanto pibito esperando una oportunidad para seguir viviendo", comentó José, de 47 años y remisero de oficio.

Kevin Lovey tenía 13 años y un retraso madurativo importante. "Estaba en cuarto grado y era un nene que por ahí se ponía a llorar porque otro pibito le sacaba una carta", describió José.

Víctimas de la espera. El miércoles a la tarde, cuando estaba junto a su primo Juan Carlos C., de 25 años, conocido como Juancito, en inmediaciones de Platón y San Martín, en los confines de los barrios Las Flores y San Martín Sur, recibió un impacto de bala en la cabeza. El plomo le ingresó por sobre la nuca y se le instaló a la altura de la frente. Tras agonizar 13 horas, fue declarado con muerte cerebral el jueves sobre el mediodía.

Como cabeza de la familia, José Luis autorizó la donación de órganos del pibe. Un hecho que si bien permitirá dar vida, prolongó la agonía de sus parientes, que recién ayer pasado el mediodía pudieron velar a Kevin. "La verdad es que quiero que me lo den, así se termina todo esto. Ya no aguantamos más, queremos que se termine", dijo José, con la pena reflejada en la mirada.

 

Vida dura. Kevin era especial y el relató de José es el de un hombre que trató de contenerlo al pibe, pero no pudo. La mamá de Kevin murió de un infarto cuando el nene tenía un año y a partir de ese momento José fue abuelo, padre y tutor. "Nosotros tratamos de ayudarlo como pudimos. Kevin estaba siendo tratado con psicólogo y también nos ayudaron mucho las docentes que tuvo en la escuela (la primaria número 1148 "Martín Miguel de Güemes"). Pero era como que mientras más tratábamos de contenerlo, el se sentía peor, como asfixiado", comentó el hombre en la guardia de la morgue. "Y todo se puso más negro hace unos meses cuando apareció Juancito, que uno le dice así pero tiene 25 años, y es el primo", indicó.

"Juancito tenía mucha influencia sobre Kevin. El lo seguía mucho. Fue ahí que algunos vecinos nos comenzaron a alertar de que al nene lo llevaba a robar. ¿Sabés la cantidad de veces que de noche lo fuimos a buscar a la zona de San Martín y Platón?", dijo José. En esa zona Juancito tiene a su madre y su hermana, y el lazo familiar con Kevin proviene de la primera esposa de José, de la que él hombre está separado. "Varias veces fui a agarrarlo a Juancito, pero Kevin lo quería mucho y eso hacía más difíciles las cosas", rememoró.

Contra el vidrio. "A Kevin una vez lo llevaron detenido porque estaba mirando desde la vereda una gorrita en una tienda, él tenía fascinación por las gorras, y la empleada llamó a la policía porque temía que la robara. Se lo llevaron en averiguación de antecedentes", relató José ante la pregunta sobre si Kevin había tenido en su corta vida algún conflicto legal, tal lo informado por fuentes allegadas a la pesquisa en manos de la jueza de Instrucción Roxana Bernardelli.

Kevin vivía en Constitución al 500, en barrio Costa Esperanza, da detrás del frigorífico Paladini, en la zona este de Villa Gobernador Gálvez. "El miércoles a las dos de la tarde salió de casa y a la vuelta, en 12 de Octubre y Constitución, lo estaba esperando Juancito en una moto. Después como a las 7 de la tarde nos vinieron a avisar que lo habían herido. Primero nos dijeron que era en el estómago y que estaba en el hospital Provincial. Fuimos ahí pero no estaba. Entonces nos dijeron al Roque Sáenz Peña. Hasta que terminamos en el Clemente Alvarez. Ahí nos dimos cuenta que, por la herida que tenía, el pronóstico no podía ser bueno", indicó.

"De lo que pasó sabemos poco y nada. Sabemos que Juancito está desaparecido y no nos resulta extraña la idea de que la bronca haya sido contra él. Pensamos que es posible que Kevin haya tratado de interponerse para que no lo balearan, porque ya lo había hecho antes cuando a Juancito se la quisieron dar", dijo José.

De Juancito lo último que se sabe es que le pidió a un vecino de Platón y San Martín que en su chata llevaran a Kevin hasta el Roque Sáenz Peña. Y luego desapareció. Efectivos de la brigada de Homicidios y la familia de Kevin lo buscan para que cuente qué pasó.

"Lo estamos buscando para tomarle una testimonial. No para acusarlo de nada. No sabemos que bronca puede tener, pero necesitamos que cuente qué fue lo qué pasó", relató ayer una fuente allegada a la causa. La policía trató de ubicarlo en una humilde asentamiento llamado "La tablita", detrás del cementerio de Villa Gobernador Gálvez, pero no encontró al testigo.

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