En recientes declaraciones, el presidente de los Estados Unidos de América dijo lo que era evidente a todas luces: la ex presidente Cristina Fernández se dedicó una y otra vez a aplicar políticas antiestadounidenses utilizando retóricas de los ‘60 y ‘70, en un mundo que ya no da cabida al comunismo, o porque no tenía ningún otro argumento o porque utilizaba el vocabulario y la ideología de los resentidos de toda la vida. Sólo decía pavadas y, sin arreglar o sacar alguna ventaja para el país, nos hacía quedar como estúpidos y desagradables agresivos, aunque, por supuesto, ella y su elite de aduladores e incapaces descerebrados, vivían (y viven) a contramano del pueblo que decían defender: en el lujo, mientras buena parte de la población se debatía (y aún se debate) en la mas absoluta pobreza económica, moral y cultural. Obama elogia al actual gobierno, probablemente porque está integrado por personas, no por bichos raros o agresivos desubicados, y avizora con absoluta claridad que Macri y su equipo trata de insertar a Argentina en el nuevo siglo y entre los países líderes, no entre los atrasados y repletos de conflictos.


































