Hace tres meses aproximadamente que mi gran amigo Juan fue despedido de la empresa donde trabajaba por una reestructuración interna. Independientemente de esta situación y de la capacidades que Juan tenga para reinsertarse en el mercado laboral nuevamente, se le complica en un punto. Juan es un tipo preparado, mano de obra calificada como se dice comúnmente, nacido laboralmente y profesionalmente de esa antigua clase media y trabajadora, tiene 50 años, esposa e hijos, percibía un salario importante, pagaba impuestos a las ganancias, obra social acorde, y como toda persona sin trabajo recurre al Ansés (Estado nacional) para cumplimentar el trámite correspondiente y percibir "la prestación de Seguro por Desempleo". Este es el punto donde Juan me cuenta y se pregunta: "Me dan 400 pesos por el seguro, más 270 por cada uno de mis hijos, es decir un total de 940 pesos por los cuatro primeros meses, y en los meses siguientes la Ansés va reduciendo la prestación por desempleo y cobraré menos. ¿Cómo hago para mantener a mi familia, cómo hago para pagar mis cuentas, los impuestos?". Yo le respondo, Juan cuenta con mi ayuda, pero él me dice: "He aportado toda mi vida, he pagado impuesto a las ganancias, he pagado impuestos y servicios como todos los ciudadanos y ahora que el Estado debe protegerme no lo hace, dado que con la obra social me brindan la PMO (Prestación Médica Obligatoria) y tengo que pagar coseguro de 15 o 20 pesos para que me atiendan según el especialista que consulte". ¿Cuándo el Estado nacional tomará este tema en serio y los legisladores nacionales harán algo al respecto? Es decir, está bien que se destine dinero para realizar la inclusión social de los sectores que menos tienen, asignación universal por hijo, planes trabajar, etc. pero el seguro por desempleo debe ser como en otros países, ejemplo, EEUU, España, Francia, Alemania, Inglaterra, en los cuales se le otorga un porcentaje que oscila entre el 50 por ciento y el 70 por ciento del salario percibido en actividad. De esa manera Juan podría afrontar sus compromisos y mantener a su familia, pero la realidad es así; la República Argentina no está preparada para esta situación. Juan no seas ingenuo le digo, el Poder Ejecutivo vetó la ley para pagarles a los jubilados el 82 por ciento por falta de fondos y vos pretendés que paguen por desempleo el 60 por ciento de lo que recibías. Juan muy preocupado me dice: "Amigo, voy a empezar a vender mis bienes para poder afrontar mis compromisos y mantener a mi familia, dado que si no consigo trabajo pronto, en principio me desprenderé de mi auto que tanto sacrificio me costó conseguir". Todo el día me paso escuchando mensajes y discursos por la inclusión, el progreso, la reactivación, para "todos y todas" pero se ve que Juan no es parte de esta política. Amigo ten fe y no bajés los brazos, conseguirás algo mejor y saldrás adelante, pero por ahora no esperes nada de tu país al que tanto le has aportado. Por las miles de personas que como Juan la están pasando muy mal, espero que los representantes que hemos votado hagan algo para las próximas generaciones y dignifiquen esta prestación por desempleo que no alcanza para nada.




































