En la sección Política de La Capital del 08/06/2013, página 15, dice: "La Corte Suprema definirá la validez de la reforma judicial". Un tema tan intrincado como la Justicia, es cuestión de prudencia y sabiduría. Derivar al pueblo mediante el voto popular es un atropello hacia los juristas inspirados en la filosofía griega y romana. Democratizar la Justicia buscándola en el cuarto oscuro, sería tantear las paredes rastreando la llave que nos encienda la luz para descifrar un código más extenso que la Biblia. John Rawls, filósofo estadounidense- l921/2002, proclama: "La Justicia es la virtud de las instituciones sociales, así como la verdad a los sistemas del pensamiento". El jurista romano, Domicio Ulpiano definió el término justicia como: "Lustitia est contans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi (la justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho). Fundamento cultural que se basa en un consenso amplio en las personas en base a una sociedad consciente de lo bueno y lo malo. La Justicia se entiende como una concesión considerada como una virtud social, el actuar conforme a esa adjudicación jurídica. Para que la justicia sea perfecta, se necesita moralidad y capacidad cerebral preestablecida por nuestra Constitución Nacional en su capítulo "Poder Judicial", que sólo puede ser modificada por una Convención Constituyente, siendo la última modificación en 1994. La justicia no es dar o repartir plata a costillas de otros resultantes damnificados. La justicia es equidad y honestidad; es la voluntad constante de dar a cada uno lo que le corresponde.





































