Raúl Acosta, llamado Bigote, tipo cultivado, embolador de la sintaxis, sostiene que el peronismo ha fracasado. Es una manera de llamar la atención, porque en su avance sobre la propiedad intelectual que hace la doctora Elisa Carrió al reproducir la alianza fogoneada hace 10 años por la efímera Fernández Meijide, vuelve a lo imprescindible, la pata peronista. Difícil encontrarla. Admitiendo que la hemos metido, ¿no reclama un estudio de eruditos por encima de los doxólogos la forma cómo perdimos Santa Fe? Un honesto guerrero como Jorge Obeid, una vida jugada por el peronismo, dejándose embalurdar por el enemigo. Tal vez, soñando con ser llevado a la morada de los dioses por regalar la ley de lemas. Los griegos sabían que la vanidad es la contracara de la eficacia. También sabían que, siendo la probidad un bien escaso, resulta inteligente preservarla y no atacarla favoreciendo a los epígonos del mal como se hizo con la jueza Cosidoy, cuyas denuncias estallan diariamente en hechos espectaculares convirtiendo a Rosario (sede de gente buena) en aguantadero de hiper-malandras identificados por todos, menos por la policía que, a ciertos efectos, parece la trilogía de los monos adiestrados: "no habla, no oye, no ve". Y ahora, para repartir la carga acomodando el estibaje, la jueza Cosidoy retoma el palco y su grito atronador informa: "Desde setiembre en Rosario se habrían renovado las presiones para volver a recaudar porque Franganillo cerró el negocio y entonces lo sacaron a él y a su personal". Firmado, Laura Inés Cosidoy, camarista federal, en lo penal, sede Rosario, con su karma narcotráfico permitido sin resolver. Obeid y Rosúa la agredieron. Roguemos por ella si Binner y Cuenca imaginan esa pata peronista. Ni el jacarandoso De Carli levantó en General Rodríguez un desafío a la impunidad como el efedrínico Segovia en Fisherton, cerca del bellísimo Golf Club. Sin votos peronistas no hay gobierno en la Argentina, premisa que debería instalarse en el paquete neuronal de los afortunados que el PJ o sus alias ponen en cargos relevantes. ¿Es posible que un concejal peronista de Rosario, forjado en las filas de Aldo Rico y asimilado a las de Jorge Obeid, proponga editar discos del que se anote, a razón de 1.500 por cabeza? Cuando acierta, Spinetta vende 5.000 y el concejal pretende que rifemos el dinero de los contribuyentes almacenando miles de costosos discos en los depósitos municipales. Este concejal rosarino, obeidista, es una criatura de Salvador Dalí. El maestro español las caracterizó afirmando: "Admiro a ciertos políticos, que tienen la valentía de revelar públicamente su ignorancia".




































