Unas 30 personas enfurecidas por el crimen de Brian López, el chico de 15 años baleado el
viernes pasado en barrio Moderno, ingresaron ayer al departamento donde residía el guardiacárcel
acusado del hecho y rompieron con todo lo que encontraron a su paso además de incendiar la
vivienda. Según fuentes policiales, la casa estaba desocupada y no se registraron detenciones tras
los incidentes.
Acerca de cómo ocurrió la muerte de Brian hay dos versiones. El chico,
que no tenía antecedentes penales y cursaba 7º grado en la escuela Lola Mora, fue la víctima fatal
de la pelea entre una mujer y un hombre del barrio por la construcción de un parrillero en la
vereda del edificio que comparten. A las 16.30 del viernes, cuando la discusión entre los vecinos
se tornó insostenible, Brian se habría involucrado en el duelo verbal en defensa del hombre.
En esas circunstancias, la mujer llamó a su hijo para que acudiera en su
auxilio. El muchacho, el guardiacárcel del Servicio Penitenciario Julio Gerardo V., llegó al lugar
acompañado de su tío Alan C., agente de la Patrulla Urbana de policía, generando el desbande de
Brian y su grupo de amigos.
Entonces, según la versión del carcelero, Brian le apuntó con un
revólver calibre 38 y el respondió con su arma reglamentaria matándolo. Sin embargo, la familia del
menor sostiene que el chico no estaba armado, que le plantaron el revólver y que todo fue un caso
de gatillo fácil.
Así las cosas, ayer llegó la reacción. Al mediodía la policía montó un
operativo para que la familia del guardiacárcel imputado sacara de su departamento Fonavi de Biedma
al 5600 todas las pertenencias y abandonara el barrio ante las presiones de los vecinos. Y más
tarde los agentes tuvieron que intervenir cuando “unas 30 personas violentaron la puerta de
ese departamento, rompieron todo lo que hallaron y prendieron fuego”, confió un vocero.
“No hubo que lamentar víctimas porque el departamento estaba
desocupado”, agregó la fuente. Y dijo que por los incidente no hubo detenciones.
































