Los créditos blandos llamados Fondo Bicentenarios para la industria y la producción fueron incluidos en el presupuesto del 2011 por un total de 8.000 mil millones de pesos (aprobados en el mismo Congreso de la Nación). Con trompetas se entregaron por la presidenta y gran parte de sus ministros en la Casa Rosada. Hasta acá todo bien (como dicen mis hijos), pero resulta que la entrega de los mismos y control de cobranza y papeles de la letra chica se los licitó a los bancos, algunos de ellos BNA, NBSF, Credicoop, Galicia... Y acá viene el motivo de mi comentario, pues sin hacer nombre por si las moscas, un amigo muy cercano espera desde la entrega de su certificado en julio del 2011, y a la fecha después de muchas consultas al banco por intermedio del gerente le informaron que le daban la mitad de lo que en principio había solicitado y aprobado, lo que seis meses después no llega a realizar ni siquiera un tercio de su proyecto. En diálogo con él me comentó que en principio el banco le dijo que verían muy bien que transfiera todos sus movimientos bancarios con ellos y demás comentarios del gerente del banco en cuestión... Presionó la situación, y al no encontrar ventajas de su posición o lubricación que mejore el tramite redujeron la cifra solicitada. En realidad, en mi Argentina del bicentenario sigue igual o peor que en otras épocas la corrupción. Siempre está aunque se proclame altos ideales y grandes proyectos. Me invade una gran desazón, hay que entender que es dinero de todos nosotros que aportamos con impuestos y el gobierno es responsable de distribuir. Pero con los bancos ya sabemos lo que son desde (el mercader de Venecia), pero más sofisticados y tecnológicos, y muy bien trajeados.




































