En el afán de los gobiernos por dar a publicidad sus acciones, los ciudadanos habitualmente nos encontramos con que se publicitan cosas que no son tales o que no están lo suficientemente ajustadas como para que funcionen adecuadamente. Por citar sólo un par de ejemplos recientes, podemos mencionar, en el ámbito del gobierno nacional, la entrega de los nuevos DNI durante los actos del Día de la Bandera. Fueron promocionados con bombos y platillos por todos los medios, invitando a la gente a concurrir masivamente. El primer día que fue la gente se encontró con que había una capacidad limitada de entrega. ¿Por qué entonces no se dijo eso en el momento de comunicarlo por los medios? O mejor aún, ¿por qué no se previó un operativo de mayor magnitud, que no defraudara las expectativas de la gente? Si buscamos un ejemplo a nivel del gobierno provincial, para descartar una intencionalidad partidaria en este comentario y relacionado también con el mismo tema, se ha promocionado con similar metodología la solicitud de turnos por teléfono. Claro, como era de esperar, es casi imposible comunicarse con dicho número. Por éstos y muchísimos otros ejemplos me atrevo a solicitarle a nuestros gobernantes un uso más responsable de la publicidad, recordándoles aquello que decía André Maurois: "Todo lo que merece ser hecho, merece también ser bien hecho" .


































