Calamandrei, después de referirse a la cosa juzgada que hacía de lo blanco, negro y de lo cuadrado, redondo, opina sobre la designación de los jueces: "El Estado siente como esencial el problema de la elección de los jueces, porque sabe que les confía un poder mortífero que, mal empleado, puede convertir en justa la injusticia; obligar a la majestad de la ley a hacerse paladín de la sinrazón, e imprimir indeleblemente, sobre la cándida inocencia, el estigma que la confundirá con el delito". El doctor Edgardo Bistoletti, cuando fue propuesto para juez, carecía de los antecedentes para aspirar a la Magistratura. Ya en el cargo, se lo acusó de supuestos favores judiciales con quienes ahora lo proponen para defensor del Pueblo. Fue denunciado también por prevaricato y encubrimiento, en una causa que llegó hasta la fiscalía de la doctora Ditaranto. ¿Puede ser propuesto por un gobernador que hace gala de la transparencia? ¿Puede la Asamblea Legislativa aprobar semejante propuesta? No puede el doctor Bistoletti ser defensor del Pueblo; sólo será defensor de amigos cuando le lleguen las quejas del pueblo.































