La Argentina no deja de sorprendernos día a día por la gran cuantía de criterios de opinión que sobrevuelan el inconsciente colectivo de nuestra gente. Claro que en algunos casos esas opiniones rozan la frontera de la irracionalidad y la abyecta creencia de “seres superiores”. Yo estimo que la señora Michelotti _ que publicó una carta de lectores en La Capital, en la edición del 21 de abril de 2013, bajo el título “Al fin nos despertamos”, en cuyo texto hace referencia a la gran cantidad de gente que marchó el 18A exigiendo en paz que se termine el reinado de la sinrazón”_, y cuya labor profesional es reconocida en la ciudad_, no debe haberse dado cuenta de la dimensión fascista que generan sus dichos. Hablar del “reinado de la sinrazón” deja velado un recóndito sentimiento de inopia intelectual, sobretodo en un país que ha pasado en otros tiempos por enormes crisis socioeconómicas y culturales. El entrevero de Edith tiene un contexto de misiva hacia un sector que parece ser “iluminado” por la vieja estirpe neoconservadora y pretende convencer al resto de la sociedad que hemos elegido el camino equivocado. Con la tranquilidad de saberme un ciudadano independiente, tanto de ideas como de militancias, debo repudiar las ingratas e insensatas palabras de esta profesional. Su intención quizá no sea lo que disipan sus párrafos, pero merece una insondable revisión de su reducida visión de la Argentina “Millones de personas desde Usuahia a la Quiaca”, no será una exageración. Y después de todo qué importa el número, si acaso sus apreciaciones tienen un contexto mucho más cualitativo, como la arrogancia del permanente desprecio hacia otros sectores sociales que usted profesa en sus asiduas Cartas de Lectores. Seguramente la sociedad se debatirá en el corto plazo el éxito, fracaso o reacomodamiento del modelo gobernante. Muchos estarán en contra o a favor. Así funcionan las democracias señora. Lo que no puede soslayarse es su recurrida apelación a la parábola de padres e hijos. Gobernar la Argentina es mucho más complejo que atender un curso de preparto. Autoproclamarse como la “ciudadana común que ha vivido mucho”, la acerca más a la “doña Rosa” del cretino “periodista”, que a la visión de los sectores postergados de la Nación. Solo le pido un poco de limitación a su soberbia. Tal vez no sea el momento de despertar a nadie.


































