Indagaron a un custodio por el homicidio en un corralón
El vigilador del corralón de materiales de Junín al 6100 que al tirotearse con ladrones causó la
muerte de un empleado fue indagado ayer por el homicidio, tras definirse que la bala que mató
Gastón Luszczak provino de su arma. El custodio está en libertad porque nada indica que haya tenido
intención de matar a su compañero, aunque se investiga si actuó con impericia.
15 de agosto 2009 · 01:00hs
El vigilador del corralón de materiales de Junín al 6100 que al tirotearse con
ladrones causó la muerte de un empleado fue indagado ayer por el homicidio, tras definirse que la
bala que mató Gastón Luszczak provino de su arma. El custodio está en libertad porque nada indica
que haya tenido intención de matar a su compañero, aunque se investiga si actuó con impericia.
El vigilador fue imputado en forma genérica de la acción de dar muerte a la
víctima, aunque está insinuado en la causa que su conducta fue defensiva: al momento de la balacera
Luszczak estaba agachado tras una rueda de un auto, donde el custodio no podía verlo, y fue
alcanzado por un plomo que primero atravesó el baúl del vehículo.
Oscar J., de 43 años, compareció ayer a la mañana ante el juez de Instrucción Nº
7, Andrés Donnola. Declaró acompañado por el abogado de la empresa Laminex, Guillermo Costanzo, y
ante la fiscal Lucía Araoz. Le atribuyeron haber provocado la muerte de Luszczak. El custodio
accedió a declarar pero su versión quedó en reserva en virtud del secreto de sumario.
En la causa se intenta despejar quién inició la balacera el miércoles pasado,
cuando cuatro ladrones llegaron a la empresa Laminex de Junín al 6100 y le arrebataron a Luszczak
un maletín con 130 mil pesos. El trabajador quedó en medio del fuego cruzado y recibió un disparo
en la espalda. Se acreditó que los disparos del vigilador iban dirigidos a los asaltantes porque
tres balazos dieron en el VW Fox de los ladrones, que apareció incendiado entre Cristalería y Nuevo
Alberdi.
Según fuentes judiciales, en la causa surge con bastante claridad que el disparo
homicida se produjo en una situación defensiva, aunque debe dilucidarse si el custodio pudo haber
cometido una negligencia. El vigilador no está inscripto en la Dirección de Autorizaciones,
Registro y Control de Agencias Privadas de Vigilancia de la provincia. Era empleado regular de
Laminex y acompañaba a la víctima cuando trasladaba dinero.
De la mecánica del hecho, surge que Luszczak arribó a la empresa en un Chevrolet
Corsa blanco con el custodio tras retirar el dinero de la mutual Cameciar. Frente al portón de la
firma, del lado de adentro, les impedía el paso la camioneta de un cliente que al parecer la dejó
porque iba a realizar un trámite rápido. El custodio bajó a pedir que la corrieran y en ese momento
Luszczak fue abordado por los delincuentes que le arrebataron el maletín.
Cuando se inició la balacera Luszczak se agazapó junto a una rueda del vehículo
del lateral opuesto al lugar donde estaba el custodio. La bala que mató al empleado primero
atravesó el baúl y luego ingresó por la axila. Alcanzó a caminar unos diez metros hacia el
corralón, donde el conductor de la camioneta lo vio caer manchado en sangre. Esa secuencia
indicaría que el tiro ingresó en Luszczak de modo fortuito. "Si se hubiera tirado cuerpo a tierra
no le pasaba nada", señaló un investigador.
Si bien fue el autor material del disparo, el custodio no sería el único en
responder por la muerte del empleado. En caso de ser detenidos, a los autores del golpe podría
caberles una responsabilidad en la muerte por haber provocado un homicidio en ocasión de un
robo.