Como marino mercante argentino, conozco mi país y otros territorios no tan perfectos como el nuestro. Tenemos cereales, minerales, fauna y flora, que no todos tiene en cantidad como nosotros, con una población pequeña al lado de tanta tierra. Somos 40 millones de seres, con todos los climas, nuestras costas con un mar que nos da todo lo que tiene, y mucho que se llevan extranjeros con sus barcos, y no pagan, pero los persiguen nuestra Armada y Prefectura Naval. En fin, tenemos todo, pero tenemos villas miseria, tenemos niños que mueren de hambre, falta de educación, todavía hay analfabetos, pese a que el Estado invierte mucho dinero. Cuando planteo este tema, leo en La Capital (23/6/2014) que la directora del FMI, Christine Lagarde, dijo: "No es posible que las 85 personas más ricas del mundo tengan la misma riqueza que los 3.500 millones más pobres", lo que nuestro Papa Francisco llama la idolatría del dinero, que nos lleva a un callejón sin salida. Si esto no se repara, el mundo no tiene destino. Siempre hay una esperanza, y me encontré (La Capital, 29/10/2014) que el Papa reclamó "tierra, techo y trabajo" para los pobres. "Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia", afirmó. Se dirigió a los representantes de los "excluidos" de cinco continentes. "Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la apropiación del agua, los agro tóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal". Vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los Pueblos, una realidad, muchas veces silenciada". Dice el Papa: "no se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos". Nuestro gobierno, o el que venga, tiene la oportunidad de cambiar el futuro de nuestra nación tomando medidas sencillas, que permitan destacarse en un mundo difícil y cruel. Tenemos todo, precisamos un gobierno futuro que deje lo que está bien, cambie lo que está mal, con imaginación y capacidad. Pero creo que estoy escribiendo como un político más. Los gobiernos se preocupan por los que votan. Hay medias que toman y son buenas y también algunas malas. No interesa analizarlas. Me preocupan los niños: qué serán dentro de 30 años. Les dejo la respuesta a los futuros gobernantes, cómo van a solucionar la educación y el hambre de la panza, cuerpo, cerebro de esos niños sin porvenir, que como nunca tuvieron nada y son los actuales delincuentes y asesinos. Yo sé que el gasto que van a tener, no se va a ver por muchos años. Yo nunca lo veré, pero me ilusiono que tengamos gobernantes que amen la patria y su futuro. Dios proteja a la República y a su pueblo.



































