Nadie puede decir exactamente qué sucedió para que lo ocurrido en el edificio de calle Salta sucediera, sólo se sabe que hubo una gran pérdida de gas y luego una explosión. Pero, en realidad, lo más probable e importante es que la pérdida de gas podría haber sido evitada, seguramente me atrevo a decir. Evidentemente, para que una falla así se produzca, las instalaciones no estaban en correcto funcionamiento, y esto por no haber hecho la revisión correspondiente. Ahora: una explosión, quizás no de tal magnitud, también puede darse por pasar por alto actos mínimos y cotidianos, como las precauciones a la hora de la utilización de artefactos a gas o eléctricos. Básicamente, si no saben cómo utilizar algo, no lo usen, o infórmense bien antes de usarlo; sea un horno, un calefón, un calefactor, un caloventor o la radio más chiquita de aspecto inofensivo. Hay una ignorancia inmensa con respecto a la correcta utilización de éstos. Por lo que pregunto: ¿cuántas personas cierran el gas antes de irse a dormir? ¿Cuántas personas apagan el calefón antes de irse a dormir? ¿Cuántas personas dejan una ventana semiabierta dónde se encuentra un artefacto funcionando a gas? ¿Cuántas personas recuerdan apagar el calefactor, estufa, caloventor, cuando se retiran del lugar por varias horas o un largo período? ¿Cuántas personas chequean que todas las perillas de la cocina estén cerradas? ¿Cuántas personas recuerdan desenfuchar los artefactos que están en desuso momentáneamente, o al retirarse del lugar por un determinado tiempo? ¿Cuántas personas conocen la correcta utilización de artefactos como caloventores? (sí, o acaso piensan que éstos por funcionar eléctricamente y no a gas, pueden ponerse en cualquier lugar y utilizarse durante cualquier período de tiempo sin ninguna precaución?) ¿Cuántas personas han llamado a un gasista, electricista, para la revisión de las instalaciones, al menos una vez? ¿Cuántas personas saben qué hacer cuándo se descubre una pérdida de gas? Bueno, quizás tengo más preguntas para hacer, pero lo que quiero hacer ver es que hay personas completamente ignorantes a estas cuestiones. Y saben qué, una cosa es vivir solo en el medio del campo, lo cual será el caso de un 1%; pero otra cosa es vivir en una casa con más personas, en un edificio con mucha más gente y poner en riesgo la vida de otros, y no sólo la de uno. ¿Educación sobre la higiene? Sí. ¿Educación para la prevención de accidentes de tránsito? Sí. Educación sexual? Sí. ¿Educación para la salud? Sí. ¿Educación preventiva ante la ingesta de alcohol y drogas? Sí. Y aunque a ninguna de las mencionadas se les dé demasiada bola, pregunto: ¿y la educación para la prevención de accidentes domésticos? ¿La educación para la acción y el socorro durante catástrofes, accidentes? Sí, puede que la haya, pero es prácticamente nula. Y con todo esto no afirmo lo que exactamente sucedió en el edificio de la foto (no lo sé, de seguro que no fue una situación a prevenir de manera particular), sino desde la administración del edificio; pero no deja de ser producto de la ignorancia, la negligencia y la minimización de “cositas” bastante importantes; y obviamente, por parte del “inteligente” hombre. Sólo me resta decir que siento mucho lo ocurrido, y que entre todos podemos evitar este tipo de cosas y colaborar cuando suceden.
































