Tiempo de recuerdos, tiempo de repaso, tiempo de análisis, tiempo de proyectos. Días especiales en los que todos nos sentimos algo extraños. Recordando lo vivido en 2010, afloran a mi mente las innumerables cartas de lectores que como las mías, encontraron un espacio para agradecer, protestar o simplemente enviar una opinión. Seguramente junto a nosotros, un invisible y selecto grupo de personas calificó nuestras cartas, verdadero símbolo de equidad, de vida en democracia. Por todo ello: ¡Salud! Repasando los acontecimientos que inundaron la información, una vez más veo con tristeza que los buenos momentos, las buenas acciones, siguen siendo las menos, e interesan poco. Por el deseo de que se revierta esa historia: ¡Salud! Analizando 2010 desde la lucha contra las enfermedades y los accidentes en la ciudad o en las rutas considero loable el esfuerzo de las autoridades, pero me entristece comprobar que es tanto lo que falta por hacer. Por su logro total: ¡Salud! Proyectando de cara al 2011 que es la cara del futuro, elevo mi copa, cierro mis ojos, me atrevo a soñar y pido: que se iluminen las mentes y los espíritus de los responsables de la elevada mortalidad infantil, de la excesiva pobreza, de la inseguridad que jamás fue una sensación, de los postergados pueblos originarios, de las magras jubilaciones, y que sumen a sus filas la linda gente que posee aún nuestro pueblo argentino, gente que se brinda anónimamente cada día para que entre todos logremos un mundo mejor. Porque este 2011 es posible. ¡Salud!





































