La puerta está pintada de un gris celeste y se abre con insistencia cada vez que llega un nuevo paciente. En la sala de espera se empiezan a juntar los niños con mocos, con tos, con fiebre. “En unas horas más esto se va a convertir en un caos”, pronostica Débora que lleva diez años al frente del área de admisión de la guardia del Hospital de Niños Zona Norte. El centro asistencial de avenida de los Trabajadores al 1300 fue el efector público provincial rosarino que más pacientes recibió durante el año pasado, según cifras del ministerio de Salud santafesino. En total, en su guardia se realizaron unas 81 mil consultas, casi el doble de las atendidas hace apenas ocho años.
El informe de Salud repasa las consultas resueltas en las guardias de los nueve hospitales públicos provinciales durante todo 2014. En total, 459.895 personas recibieron asistencia médica en estos centros asistenciales. Y los dos hospitales de niños (de Rosario y Santa Fe) sumaron casi el 40% de esta demanda. Vale aclarar que el trabajo no contempla la tarea de los centros asistenciales del municipio, entre ellos el Hospital de Niños Víctor J. Vilela, durante años único referente público de atención pediátrica en la ciudad.
A la guardia del Zona Norte llegaron el año pasado 81.330 personas. En 2007, de acuerdo a cifras del hospital, se habían concretado unas 44 mil consultas. “El hospital se transformó —asegura el director del nosocomio, Hernán Oddone— hay más actividad en los consultorios, más internación de mediana y mayor complejidad y más cirugías. Así, empezó a hacerse más visible y las familias lo consideran como un lugar donde tienen respuesta a las necesidades de salud de sus chicos”.
Más de 200 por día. Para llegar a la guardia del Zona Norte hay que atravesar el pasillo central del hospital. Un sector donde, por las tardes, no queda un asiento vacío. Sobre todo a partir de mediados de mayo, cuando el incremento de las enfermedades respiratoria marca el comienzo de la época de mayor demanda.
Actualmente, en promedio, los médicos atienden 250 consultas diarias. Un número que, obviamente, no se distribuye en forma pareja a lo largo del día: seis de cada diez niños que llegan a la guardia del hospital lo hacen entre las 16 y las 23. Siete horas en las cuales las esperas se prolongan, las urgencias marcan el orden de atención y, algunas veces, surgen conflictos. “Son horas en las cuales el hospital explota”, afirman los encargados de la admisión, una oficina pequeña con un monitor que muestra las imágenes de las cámaras de seguridad del hospital y un televisor viejo que, aunque permanece prendido, ya nadie mira.
Un shock room para los pacientes de mayor riesgo con tres camas; un consultorio con cuatro camillas y una sala de internación transitoria muy modesta donde se pueden amontonar hasta 10 camas es la infraestructura que ofrece el sector, uno de los más relegados del hospital. “Si bien se han hecho algunas reformas para que resulte más funcional, el lugar que ocupa es casi el mismo que hace 10 o 15 años atrás”, advierten los médicos con más antigüedad en el sector. Por entonces, el promedio de consultas diarias no superaba las cien.
En obra. En los últimos años, el Zona Norte pasó gran parte en obra. Actualmente, de afuera, parece un hospital en construcción. Se está terminando la renovación completa de la red de gas y todo el frente está lleno de andamios.
En abril de 2013 se cortaron cintas del área administrativa y el sector técnico construido en la planta alta del nosocomio, en diciembre pasado sumó una moderna sala de terapia intensiva y terapia intermedia y, en los próximos días, se inaugurará el sector de consultorios externos.
El plan para remodelar todo el sector de guardia se terminó de elaborar el año pasado y, según se proyecta, se pondrá en ejecución este año. Los nuevos consultorios se levantarán sobre todo el sector de estacionamiento que crece hacia el este del edificio.
“La guardia es una cuestión edilicia que tenemos pendiente. Si bien en los últimos años hemos recibido importantes inversiones, por las necesidades de la red de salud provincial y por el plan del hospital se priorizaron las áreas de terapia, de especialidades y de internación de mediana y mayor complejidad”, explica Oddone.
El hospital comenzó a construirse en la década del 60.






























