Los lectores suelen escribir sus opiniones interiorizados en el tema que se expresa en los diarios. Más que por opinión, algunos preferimos entendernos inmersos en una memoria colectiva que nos hace denunciar, o en otros casos, transfigurar. Leer notas en la sección Ciudad, como "Africa en las venas" (noviembre de 2015, La Capital) nos hace percibir la noción de tierra en nuestro territorio como un espacio poblado de identidad nativa, sudeste, río Paraná, río padre y madre de todos. El agua y la tierra que confluye en nuestra ciudad es la que, como alquimia mágica de la ancestralidad, reflota la vida de los pueblos Chaná, Guaraní, Aymara y tantos otros que perdieron su cultura, aunque su sangre permanezca en cada habitante regional. En los pequeños remansos de libertad y autodeterminación seguimos encontrando estas historias que pertenecen a la comunidad americana en armonía con la conciencia terrenal, en la espera de otra realidad, aquella que nos devuelve la paz de convivir, crecer, soñar juntos. Pero la mayor parte del lector de la ciudad intenta instruirse, comprender, y tal vez le cueste ver que la mentira nos está esperando desde antes de nacer. Así mandamos un mensaje a aquel lector que, como algún amigo, y como yo, quiere desentrañar este juego perverso de mentir sobre la fábula preferida del hombre moderno: lo mejor está lejos de nosotros mismos, es más, está en el imperio, en el macho blanco disfrazado de mujer negra. "Comer pescado disminuye el riesgo de desarrollo de Alzheimer. Un estudio llevado a cabo en Estados Unidos sostiene que el consumo de pescado, aun conteniendo elevados niveles de mercurio, se asocia con un menor riesgo de desarrollo de la enfermedad de Alzheimer". Este anuncio aparece en un portal de nuestra ciudad el sábado 6 de febrero pasado, promoviendo el mensaje de los ursurpadores del norte milenario de nuestro continente: Señor, señora, coma pescado envenenado sin problema que nuestra ciencia continuará asegurándole que de viejo usted será feliz. Así continúa otra nota el mismo día: "Añadir suplementos de carnitina a la dieta reduce el riesgo de autismo en los hijos. La deficiencia de carnitina en mujeres durante el embarazo aumenta el riesgo de errores en el desarrollo neuronal del embrión y el feto". Las universidades del amplio territorio estadounidense mandan sus investigaciones hacia la pretendida escasa formación en investigación "sudaca", promoviendo suplementos hacia lo sutil del nacimiento en vez de soberanía alimenticia: Señor, señora, su hijo será autista, dañará su reputación y su felicidad. Sobreviva ante sus miedos con nuestra fórmula científica. Sin embargo, la boga, el sábalo, el surubí, y sobre todo los bagres del Paraná, saben que su carne de barro se parece al pescador soleado en el trajinar, quien no necesitó ningún saber ajeno para creer en su propia salud y la salud de sus hijos. El bagre papagayo, una especie del Amazonas que mide hasta dos metros de largo y setenta kilos (Sepúlveda, 1987), gran pez de río bravo quisiera hacer justicia por lo que le atribuyen a sus crías que, viajando río a río, llegan a sufrir menosprecios y falsas adoraciones por los engaños universitarios de la gran ciudad mentirosa. Señores, señoras, coman pescado, defiendan nuestro pescado y nuestro río, defiendan la soberanía alimenticia. No más venenos, más conciencia y sensibilidad, por favor, más conciencia ante las noticias que nos llegan de lejos, y más sensibilidad ante los bagres de nuestro litoral.
“Murieron dos delfines de una especie protegida porque los turistas quisieron sacarse una selfie con él”, relataba la periodista indignada. Y no pude seguir escuchando detalles, porque aquéllos que hacemos lo posible –y a veces hasta lo imposible– por el bienestar animal, tenemos el alma cansada de tanto horror. No voy a explayarme al respecto porque los hechos son de público conocimiento, pero sí, estimo, el asesinato de los delfines merece un análisis severo y exhaustivo. Fauna de la provincia de Buenos Aires ha realizado y realiza varias denuncias de casos parecidos a la muerte de los delfines en reiteradas oportunidades, y los delfines siguen siendo asesinados. Una amiga me preguntó angustiada, “¿pero no había ninguna autoridad competente para evitar la muerte de esos animalitos?”. No, no había nadie, y si hubiese habido alguien que hubiera reaccionado, en un país de quinta categoría como este, hubiese sido calificado como represivo. Estoy bastante confundida y cansada de escuchar a la mayoría de los periodistas expresarse de esta forma cuando las autoridades quieren hacer cumplir las normas, ya que deben saber que hay dos tipos de represiones, la represión y la represión ilegal. Por eso, cuando los proteccionistas reclamamos desde hace años, muchos años, que se elimine la tracción a sangre de la ciudad de Rosario, y voy a hacer ambiciosa, de todo el país, siempre hay políticos u “organizaciones sociales” que alegan, que “pobre hombre el carrero, vive de eso”. No importa si los caballos son torturados, mueren de hambre, sed y maltrato, de cansancio por tirar de un carro con una carga imposible de transportar, muertos de sed en verano y de frío y hambre en invierno. No, pobre hombre, dejemos que reviente a golpes al caballo, así él sigue teniendo una vida miserable y sigue revolviendo la basura en paz. Dijo la periodista que algunos “selfiteros” se reían del delfín muerto, así se reirá satanás de ellos, cuando los mastique y los escupa en el noveno círculo del infierno, junto a los traidores, tal como se lo imaginó el genial Dante Alighieri. Reírse de un delfín muerto, Dios mío. Mi deseo es que el ultraje y la vejación de los animales termine de una vez por todas,
Silvina Possenti
DNI 22.988.993
Hermoso sueño, triste realidad
Qué bueno que es vivir en una ciudad como la ciudad de Rosario, donde ya hace mas de 40 años la empresa de energía se ha ocupado en que no se corte más la luz en verano, invierno, otoño o primavera. Siempre están invirtiendo para un mejor servicio, no como antes que por cualquier cosa nos quedamos sin luz. No, ahora es una empresa muy eficiente, a esto hay que sumarle que ya no hay más robos. La policía te saluda como corresponde y ya no más “che, amigo”. La ciudad está muy limpia, sin olores y ni un papel o bolsa volando por los aires. La gente aprendió a juntar la caca de su perro para que el vecino no llegue al trabajo con olor en sus zapatos. Ahora podemos disfrutar de los arroyos Ludueña y Saladillo, donde el agua es cristalina y los energúmenos que vivían en sus orillas ya no tiran mas sus residuos; y los countrys ya no tiran sus aguas cloacales directamente a sus cursos de agua. Las calles y veredas están en condiciones de jugar un partido de pool ya que no hay veredas rotas y ni un pozo en la calle. El servicio público es excelente, siempre con una sonrisa y sin burocracia. Los políticos, jueces, empresarios y toda esa gente que se cree superior al resto da el ejemplo a una sociedad donde de educación cívica nunca abrió un libro para ver ni de que se trata. Pero no, todo fue un sueño. Me desperté a las dos de la mañana del calor que hacía, sin luz, como de costumbre. Es todo al revés de lo que soñé. Es una ciudad anárquica por naturaleza, donde la libertad de uno no empieza donde empieza el otro. Vivimos a expensas de que siempre te van a perjudicar, desde el mecánico hasta el verdulero, es la viveza criolla en el ADN argentino; y no me digan que todo se cambia por un voto, no. Esto se cambia de raíz, cuando tengamos una sociedad competente, respetuosa, cuando tengamos sentido común y las agallas de ir a golpearles la puerta a los políticos, que con sus caras de estar bailando por un sueño todos los días y haciéndose los tontos culpando siempre al anterior, y decirles todo lo que sentimos. Somos la ciudad con el mayor índice de mortalidad por hechos violentos por año, y qué hacen. Nada. Estamos lejos de la Barcelona sudamericana, ni una sombra somos. Muchos países con menos recursos que nosotros hacen más para que sus sociedades sean felices, o al menos lo intentan. Da asco tanta impunidad, tanta miseria humana, tanta mentira. Ojalá pueda ver un cambio algún día, pero no lo creo.
Marcelo Ferraro
Despidiendo a Alicia
Querida Alicia, hoy me encuentro escribiendo palabras para despedirte, palabras que por fortuna te las supe decir en vida, palabras que encierran tantos sentimientos y que seguro serán compartidos por todos los que te conocimos. Para los que la vida no les regalo la oportunidad de conocerla, les cuento que Alicia Flores, fue una mujer con las cualidades más bellas que una persona puede tener: generosa, solidaria y sensible. Fue voluntaria del Centro de Rehabilitación “Luis Braille”, colaborando como miembro de la cooperadora, ayudando a los estudiantes en diferentes materias, pero fundamentalmente como lectora, como cuentista, regalando su arte propio de decir y enseñando a contar cuentos. Cada vez que leía un texto, tenía la capacidad de recrearlo aún sin cambiarle una palabra o un signo de puntuación. Cuando salían de su boca, se producía la magia necesaria para tocarte el alma. ¡Ay, querida Alicia, si supieras que cada vez que te escuchaba me resultaba imposible no emocionarme hasta las lágrimas! Ese perro Tilo, parecía tuyo y se podía visualizar porque vos pintabas lo que decías, y hasta lo hacías en relieve para que las personas ciegas también lo vieran. Tu huella en la Braille quedará por siempre por tu amor incondicional y por tu dedicación. La Asociación Cooperadora, el Taller de la Hora del Cuento, todos los que formamos la comunidad del Centro Luis Braille te despedimos con tristeza y orgullo porque no es fácil encontrar una Alicia Flores, pero vos fuiste nuestra.
Mariel Massari
DNI 18.363.120
Directora Centro Nº 2.014 Luis Braille
Hidrante renovado
En en referencia a la carta de lectores publicada el último jueves 18 de febrero, firmada por el señor Rubén Mario Baremberg, donde se quejaba por una fuga de agua, queremos aclarar que la fuga a la que hacía referencia en calle Dorrego 691 fue reparada. El motivo de la misma fue la renovación de un hidrante. Desde ya, pedimos disculpas por las molestias ocasionadas.
Comunicación Aguas Santafesinas SA
Una aldea capitalista
Estimados lectores: comienzo con la intencionalidad en mi escrito para concientizar a los ciudadanos, habitantes rosarinos, de esta nueva aldea capitalista en crecimiento. Me refiero a los nuevos cambios socio-cultural y económicos que estamos atravesando. Cuando me atrevo a avasallarme sobre las calles céntricas de Rosario, siento el apresuramiento, el empuje idealista en el cual nos estamos transformando, los “malestares” de tránsito, las miradas cuadradas a los suelos oscurecidos, los comercios encendidos, los trastornos “mal nacidos”. Todo lo que nos diferenciaba de las demás capitales, lo cual me siento ya habitando en una. Sólo compartir con estas palabras desde este humilde lugar de habitué, caminante y pasante de esta maravillosa ciudad.
Bautista Fernández Massaccesi
DNI 37.447.651