Un efectivo del Servicio Penitenciario provincial detenido por el crimen de un
chico de 16 años baleado en la nuca en la zona sudoeste admitió haber realizado el disparo y
desligó de la muerte a su tío, un policía también detenido por el hecho. Sin embargo, el agente
dijo que disparó porque el adolescente gatilló antes un arma que no funcionó. Un dato polémico, ya
que los testigos que declararon hasta ahora no mencionaron que el chico estuviera armado.
Los dos empleados de seguridad declararon ante la jueza de Instrucción María
Luisa Pérez Vara. Ayer, un día después de las indagatorias, familiares del adolescente se
concentraron frente a Tribunales para reclamar que los efectivos continúen detenidos, rechazar la
versión del principal imputado y plantear que fue un caso de gatillo fácil.
"Mi hijo no usaba armas. Lo mataron por dar una opinión. Esto fue un homicidio
preparado: si el guardiacárcel tenía buenas intenciones no habría salido con un arma", dijo
Claudia, la madre del joven fallecido, junto a familiares que cortaron el tránsito por calle
Balcarce.
La conmoción. Brian López tenía 16 años, cursaba 7º grado en la escuela Lola
Mora y trabajaba en una panadería. Fue asesinado el viernes pasado en Biedma y Espinillo, en barrio
Moderno, en medio de una pelea entre un hombre que quería construir un parrillero en la vereda para
instalar un carrito y una vecina que se oponía por las molestias que le ocasionaría el humo. Brian
intervino en la discusión en favor del hombre. En medio de esa disputa, la mujer llamó a su hijo,
el guardiacárcel Julio Gerardo V., de 30 años, quien llegó con su tío, el agente de la Patrulla
Urbana Alan. C, de 23.
De acuerdo con la versión de los testigos, los dos hombres llegaron y al menos
uno comenzó a disparar, lo que provocó que Brian y sus amigos salieran corriendo. El adolescente
fue alcanzado por un disparo que ingresó por la parte posterior del cuello. Los dos empleados de
seguridad se fueron del lugar. Al día siguiente, allegados a la víctima incendiaron el departamento
del custodio.
Los imputados fueron acusados de homicidio cometido con arma de fuego. El
guardiacárcel fue interrogado como autor y su familiar por participar en el hecho. El custodio dijo
que efectuó el disparo porque el chico intentó gatillar un arma que no funcionó. Según fuentes
judiciales, tras el hecho el custodio se entregó en la comisaría 13ª, donde dió dos armas y otra
que atribuyó a la víctima. Dijo que la recogió antes de huir del lugar. Se trata de un calibre
revólver 38 con una cápsula percutada.
¿Armado? El dato de que el adolescente tenía un arma es refutado por los relatos
de los testigos, amigos del adolescente, quienes dicen que López estaba desarmado. "De las personas
que declararon en la causa, ninguna vio un arma en manos de la víctima", dijo una fuente del
caso.
Eso fue negado con énfasis por los familiares del chico. "Mi hijo no usaba
armas. El salió en favor de un hombre que quería poner un parrillero. Le dijo a la vecina que el
hombre es discapacitado, que no tiene trabajo. Era un chico inocente y por eso lo mataron", dijo la
mamá ayer.
"El agente V. llevaba dos armas y con el tío vinieron a tirar directamente. Mi
hijo corrió pero una bala lo alcanzó en la cervical y lo mató. Es una locura lo que pasó", relató
la mujer, quien al llegar al lugar (vive a dos cuadras) se encontró con el adolescente en el piso,
"con la boca llena de sangre, casi inconsciente".
Su esposo, Martín López, fue asesinado también de un disparo en la cabeza en
agosto pasado, en un hecho atribuido a un vecino que está prófugo. Desde entonces, contó, "Brian
trabajaba en una panadería para sostener a la familia. Lo que nosotros decimos es que el
penitenciario iba preparado a matar y que debe ser juzgado por eso", planteó.
En barrio Toba
De la protesta frente a Tribunales participaron
familiares de Sergio Romero, quien fue atacado el 27 de agosto de septiembre de 2009 en el barrio
Toba de la zona sudoeste. El crimen ocurrió cuando festejaba su cumpleaños e irrumpieron más de
diez integrantes de una familia rival que comenzaron a disparar. Romero recibió un disparo que un
mes más tarde le causó la muerte y dos hombres resultaron heridos. Por el caso no hay
detenidos.