Gracias por volver a mi Newell's y demostrarles a todos los que hoy se llenan la boca de vos, mientras nosotros podemos disfrutar de tu humilde gran sabiduría. Con pocos cambios pero con mucho trabajo transformaste a nuestro Newell's en un equipo de verdad. Tuve y tengo la suerte de verte caminar la cancha como jugador (la re caminabas), y hoy detrás de la línea de cal. Como jugador fuiste el mejor de nuestra historia. Mi doblemente gracias es porque nos devolviste la identidad perdida, luego de procesos que no condujeron a nada. Vos y sólo vos te la jugaste arriesgando todo tu prestigio, te jugaste un pleno y te aseguro que ya ganaste, más allá de salir o no campeones. Nos diste la dicha de vernos jugar lindo, de ganar jugando bien. Nos hiciste entender que lo importante es la forma y no ganar a cualquier precio. Gracias por lo que fuiste, por lo que sos y por lo que serás en el corazón del hincha. Tata querido, simplemente gracias. No tengo dudas de que vas a llegar a la selección nacional.

































