A través de esta carta quiero agradecer por el acompañamiento, contención, respeto y solidaridad de la Comisaría de la Mujer y comisaría seccional 5ª Violencia Familiar. Sólo quien ha transitado por los pasillos de Tribunales puede comprender lo que sentimos las mujeres que sufrimos todas o algunas de las formas de violencia: control exagerado, insultos, desvalorización, celos desmedidos, amenazas, indiferencia y golpes. Semanalmente veo cómo llegan a dicha oficina mujeres que padecen o han padecido alguna forma de maltrato físico, verbal o psicológico. Pero ahí están las secretarias de Violencia Familiar que cordialmente con una sonrisa, con un suave gesto, acompañan y aconsejan a las mujeres que tímidamente golpean su puerta buscando ayuda para aliviar su dolor y el de sus hijos. Nunca pensé estar en esa situación, es una herida abierta que sangra lentamente, que ahora sé cómo empezó y cómo solicitar ayuda. Agradezco a mis abogadas, Araceli Díaz y Mariana Naibo, por hacer valer mis derechos como mujer y sobre todo los derechos y la seguridad de mi hijo.
































