El Papa Francisco anunció ayer que la reforma de la Curia "seguirá adelante con determinación" pese a los escándalos que azotan a la Iglesia y presentó un "catálogo de virtudes" para prestar servicio en el Vaticano.

El Papa Francisco anunció ayer que la reforma de la Curia "seguirá adelante con determinación" pese a los escándalos que azotan a la Iglesia y presentó un "catálogo de virtudes" para prestar servicio en el Vaticano.
Durante el tradicional mensaje de Navidad a los cardenales y obispos que trabajan en el Vaticano, el Papa volvió a abordar uno de los temas más espinosos de su pontificado, "las enfermedades" que afectan al Vaticano, denunciadas hace un año con particular franqueza, resumidas en 15, lo que suscitó particular malestar entre la jerarquía de la Iglesia.
"La reforma de la Curia (gobierno central de la iglesia) seguirá adelante con determinación, claridad y resolución", advirtió el Papa durante el encuentro navideño celebrado en la imponente Sala Clementina y a la que asistieron los cardenales y obispos que trabajan en el Vaticano.
Con voz resfriada y algo cansado, el Papa argentino se refirió en forma indirecta a los nuevos escándalos por corrupción y despilfarro protagonizados por algunos prelados y denunciados por la prensa italiana como el caso de Vatileaks 2, basado en la filtración de documentos reservados.
Por ese caso se encuentra detenido un prelado español de la Curia, quien está siendo juzgado por la divulgación ilegal de documentos confidenciales junto con otras cuatro personas, entre ellas dos periodistas y dos consultores italianos.
Hay que tener "la capacidad de renunciar a lo superfluo y a la lógica consumista", advirtió el Papa en su discurso al referirse a las tentaciones mundanas de numerosos prelados, algunos de ellos denunciados por emplear fondos para remodelar habitaciones con lujo.
"Es inútil abrir todas las puertas santas de todas las basílicas del mundo si la puerta de nuestro corazón está cerrada al amor, si nuestras manos están cerradas al donar, si nuestras casas están cerradas a recibir", dijo.
"Cuando nos resulta difícil llorar seriamente o reír apasionadamente entonces ha iniciado nuestra decadencia y nuestra transformación de hombres a otra cosa. Humanidad es saber mostrar ternura y familiaridad y cortesía con todos", explicó.
El Papa finalizó su discurso a la Curia con un texto que se le atribuye al nuevo beato Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado en 1980 por un comando paramilitar de extrema derecha, en el que habla justamente de la "misericordia": "Somos obreros, no maestros de obra, servidores, no mesías. Nosotros somos profetas de un futuro que no nos pertenece".




