No es necesario explicar que vivimos en una sociedad intolerante, y que el poder de consensuar sanamente ya es casi inexistente; pero realmente me siento angustiado y harto de que ante para cualquier circunstancia por la cual pueda discernir, sea tildado por mi condición sexual. Hace un poco más de 12 años me radiqué en un pueblo cercano a Rosario, Soldini, de donde soy oriundo. El lugar es por demás de agradable y pintoresco, y si bien las relaciones humanas son más directas que en una gran urbe, también a veces se transforman en un calvario, porque todo lo que se quiere opinar contrariamente a lo que piensa el otro, lo traducen en agravios como si fuera más fácil decir "homosexual" (en su clásica palabra versión despectiva que no pienso reproducir), que tratar de ver de qué manera el otro llega a opinar o simplemente para ver las cosas desde otro punto. Ya cargo desde un graffitti anónimo en la puerta de mi hogar, hasta que el vecino de al lado de mi casa —por una razón doméstica— te exponga la condición sexual del otro, sólo despectivamente y con tono jocoso. Pero no a todas las personas nos pasan las mismas cosas y llegan a decir que son gays tan fácilmente. Mi origen devino de una violación, y tras años de terapia mediante y de golpes mediante, uno puede llegar a reconocer lo que para mí es un karma, sumado al hecho que pareciera que no se está a la altura del otro. Eso es, precisamente, lo que me pasa a mí en particular. Trabajo desde hace 25 años en Recursos Humanos y siempre traté a todos quienes entrevisté o interactué de la misma manera. Hay millones de formas de ver la vida, y aunque muchas de ellas, no las comparta son interesantes para reflejar aspectos que puedan sumar en un proceso de búsqueda. Lamentablemente, no me puedo mudar como si fuese cambiarme de ropa. He invertido hasta en una oficina en este pueblo, que tuve que cerrar al público el año pasado por estos motivos. Y hoy vivo realmente marcado por mucha gente del pueblo. Y eso que estamos en el año 2016, después de tantos avances y sangre que tuvo que correr para aprender a convivir con la diversidad. O consigo la manera de poder hacerme valer (o lugar donde acudir) para poner en su lugar a estos cobardes, o tengo que agachar la cabeza ante lo que para ellos es ser un homosexual. No quiero que esto siga ocurriendo, y necesito ayuda o arbitrar los medios que, ante la situación de cualquier índole, lo primero descalificativo que les sale es menospreciarme por ser quien soy en mi intimidad. Vivir en un pueblo es muy tranquilo, pero tiene esta alta dosis de discriminación, lisa y llanamente. Quisiera que muchas personas que opinan como si nada del tema de la homosexualidad, reflexionen. Como todos, uno lleva la vida que puede. No tengo por qué estar cargando un cartel, y si de intimidad se trata, no voy a ceder ya que jamás estoy molestando al prójimo. Muchas Gracias.
Soy mamá de la niña que más abajo escribe unas líneas, inquieta porque no comenzaron las clases. Para que su voz sea escuchada, para que su derecho sea respetado, transcribo lo que ella escribió. “Hola, soy Paloma G., tengo siete años y voy a la escuela “Antonio Berni” de Funes. Yo ya me preparé la carpeta, el cuaderno de caligrafía, el cuaderno, la cartuchera y la mochila. Estaba ansiosa por que empezaran las clases pero cortaron para otro día. No es justo. No me gusta que hagan este corte. Quiero ir a la escuela. 26 de Febrero de 2016”
María de los Angeles Cardó
DNI 24.945.002
Un sobre en el estacionamiento
Unos 15 días atrás estacioné el auto en la playa Provincial, ubicada frente al Nuevo Banco de Santa Fe. Llevaba en mis manos sobres comerciales y un sobre blanco, más pequeño, conteniendo dos facturas para pagar servicios y el dinero respectivo ($800). Retiré el ticket y crucé hacia la vereda opuesta. Al llegar, me percaté de que no tenía el sobre blanco. Retorné a la cabina del estacionamiento y pregunté si habían visto un sobre que yo ya no tenía. Me dijeron que sí pero que por error se lo entregaron a otro señor que se acababa de retirar. Viendo mi desazón me tranquilizaron asegurando que el señor era un usuario habitual, que todos los días estacionaba ahí. Sin yo pedirlo, me informaron marca, modelo de su coche, número de patente y hasta algunos datos dispersos: profesional médico, nombre del sanatorio en el que ejercía su profesión. Retorné al día siguiente para reencontrarme con el sobre pero me notificaron que ese día el doctor no estacionó. Al día posterior, tampoco. La vida es una eterna escuela de aprendizaje: el único responsable por el extravío de mi correspondencia fui yo y absolutamente nadie más. En mi cabeza subsisten dudas: ¿existió el supuesto doctor o fue una oportuna aparición? ¿Qué propósito tenía el brindarme información que jamás solicité acerca de otra persona? ¿Fue un dolo o se produjo la fantástica coincidencia que a partir de ese día la persona desapareciera para no retornar? Me alegra cuando aparecen notas agradeciendo la restitución de objetos extraviados. Este no fue mi caso, evidentemente.
Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531
“Hola, hola, ¿Telecom?”
En abril de 2015 solicité una línea telefónica nueva con internet llamando al 112 de Telecom, número de solicitud 156008398. Unos meses después, y siempre a la espera de mi línea, en octubre de 2015 me llegó una factura para pagar los costos del servicio de instalación. ¡Qué felicidad! En diez días hábiles tendríamos teléfono e internet. Nunca llegó ese día. Trabajo a 30 kilómetros de Rosario y dejo en mi casa a mi madre de 85 años que no sabe manejar celulares, con el consabido temor que le pueda pasar algo y no poder comunicarse con alguien. Yo ya hice un reclamo a través de este espacio pero no pasó nada. Por favor, pido que hagan algo. Quiero llevar tranquilidad a mi madre. Muchas gracias.
DNI 20.207.771
Con nombre de mujer
La provincia de Santa Fe tiene unas 370 ciudades, localidades, comunas, pueblos y villas, de los cuales una cuarta parte tienen nombres de mujer. La mayoría de ellos provienen de los nombres de las familiares de los fundadores: madres, hijas, esposas y hermanas; otras heroínas, abnegadas maestras urbanas y rurales, mujeres solidarias, amantes apasionadas, amores ocultos y personajes míticos, incluidas algunas figuras del santoral y apodos lugareños. Así, tenemos las dos principales ciudades: Rosario y Santa Fe. Otras importantes: Rafaela, Esperanza, Casilda, Ceres. Siguiendo por orden alfabético: Alejandra, Angélica, Arminda, Aurelia, Cármen, Cármen del Sauce, Colonia Ana, Colonia Alejandra, Colonia Clara, Colonia Dolores, Colonia Esther, Colonia Margarita, Colonia Rosa, Costanza, Elisa, Emilia, Esmeralda, Eusebia y Carolina, Eustolia, Felicia, Fidela, Florencia, Gregoria Pérez, Guillermina, Guadalupe, Helvecia (colonia suiza), Hersilia, Hipatía, Josefina, Las Avispas (“mujeres chismosas”), La Brava, La Cabral, La Carolina, La Clara, La Criolla, Santa Emilia, La Lucila, La Pelada (“india calva”), La Rubia, La Zarita, La Zulema, Margarita, María Juana, María Luisa, María Susana, María Teresa, Matilde, Pilar, Pueblo Esther, Ramona, Santa Clara de la Buena Vista, Santa Clara de Saguier, Santa Emilia, Santa Eufemia, Santa Isabel, Santa Lucía, Santa María Norte, Santa Rosa de Calchines, Santa Teresa, Soledad, Susana, Teodelina, Vera, Villa Amelia, Villa Ana, Villa Eloísa, Villa Guillermina, Villa Trinidad, Virginia. Tentativamente, en apretada síntesis esta es la nómina, si se omitió alguna se piden disculpas. Es un homenaje a la mujer.
Antonio Mogetta
No hay ciudad que resista tanta agua
Tiene razón la intendenta que “no hay ciudad que resista tanta agua”. Para que pudiera resistir el agua, los intendentes de hace 30 años para aquí y sus secretarios de Planeamiento y Obras Públicas debieron haber planificado y realizado los desagües para que no sucedieran las inundaciones (ni hablar de limpiarlos). El problema es que los intendentes de los últimos 20 años fueron de su partido y ella participó de varios de esos gobiernos. Las aguas, como otros flujos, se conducen por ductos, cuyas dimensiones se calculan con métodos de cálculo de ingeniería. La cantidad de agua caída por unidad de tiempo es un dato. Hace largo tiempo que escuchamos a funcionarios hablar del “cambio climático” y sus consecuencias. ¿Hicieron algún estudio para ver qué obras hacen falta para la nueva situación? ¿Por qué no se hacen las obras que hacen falta para que la ciudad resista tanta agua? ¿Será cierto que porque las obras que están enterradas no tienen rédito político? Esperemos que dentro de algunos años no tengamos un intendente que nos vuelva a explicar que “no hay ciudad que resista tanta agua”, o que “no hay ciudad que resista tantos habitantes”, o que “no hay ciudad que resista tanta demanda de energía eléctrica o de gas”, como nos pueden explicar ya hoy por las mismas causas. Quizás habría que decir que “no hay ciudad que resista tanta incapacidad de sus funcionarios”.
Daniel Weisburd
DNI 6.075.930
Entradas para la Libertadores
Salir de trabajar a las seis de la mañana, ir a comprar tu entrada para ver a tu equipo, hacer cola de una cuadra para que cuando estés en el control policial, tanto la policía como la gente de prevención te trate como si fueras un estafador y sacarte a palazos diciendo que la entrada no era válida porque le faltaba una parte del troquelado. Esto no sólo me pasó a mí. Mirando los movimientos de estos parásitos, resultó ser que las mismas entradas que nos sacaban a nosotros se las vendían a otros. ¿Y qué puede hacer uno si te amenazan con que te van a pegar y te tiran los caballos encima? Cero respeto a los socios. Denunciar estas cosas al club o a la policía, no, para qué si no van a hacer nada. Lo único que puedo hacer es decir que verifiquen bien sus entradas, que estén enteras, así no te tratan como a una basura como me trataron a mí.
Cristian Ramírez
DNI 34.238.871
Nuevo trazo de Avenida Alberdi
A raíz de las obras que se están llevando a cabo en avenida Alberdi, ha llegado a mi conocimiento el comentario de que la nueva traza contradice las conclusiones aportadas por el estudio de factibilidad que con antelación a su puesta en marcha, la Municipalidad de Rosario ordenó realizar. Mas allá de la veracidad de tales comentarios, los que de mi parte no pongo en dudas, la materialización de tales cambios parecen contraponerse al sentido común, al intentar acomodar el tránsito cada vez mayor en menor espacio. Mi pedido a la señora intendenta es que al menos espere a ver el funcionamiento de la nueva avenida Alberdi y sus implicancias en el movimiento vehicular, antes de encarar iguales cambios en el hermoso boulevar Rondeau como se anunció.
Federico Pérez Wieve