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Fatal derrumbe de un viaducto en una de las sedes mundialistas

Un puente en construcción cedió y aplastó a un ómnibus, un auto y dos camiones. Murieron dos personas y 22 resultaron heridas.

Viernes 04 de Julio de 2014

Un viaducto de cemento en construcción se desplomó ayer desde más de diez metros sobre un micro, dos camiones y un automóvil y mató a dos personas e hirió a 22 en una avenida transitada del norte de la ciudad de Belo Horizonte, ubicada en las cercanías del predio Cidade do Galo, donde se aloja el seleccionado argentino durante el Mundial de Fútbol.

Cotidianamente, los periodistas cruzan bajo ese puente para ir a los entrenamientos y conferencias del seleccionado en la zona de Vespasiano y muchos asistieron a la apertura de esa calle hace menos de tres semanas.

Una mujer de 25 años, quien conducía el micro, falleció aplastada, mientras que su hija de 8 años, que viajaba a unos metros, salió ilesa, según informaron desde la secretaría de Salud de Belo Horizonte.

En tanto, la otra víctima fatal fue el conductor de un auto Fiat Uno que quedó aplastado como un papel al caerle de lleno el bloque de hormigón. El gerente de comunicaciones de los bomberos militares de Belo Horizonte, Edgard Esteban Da Silva, no descartó que pudiera haber alguna otra víctima dentro de ese vehículo.

Es que los efectivos que trabajaban en el lugar no lograban observar con claridad el habitáculo, por lo que iban a colocar anoche cámaras especiales para determinar si había más de una víctima, según explicó a uno de los enviados especiales de la agencia DyN otro integrante de ese cuerpo.

Dos camiones estacionados a un costado de la avenida Pedro I, propiedad de la empresa encargada de la construcción del viaducto en el barrio de Sao Joao Bautista, también quedaron aplastado por la mole de cemento.

Un corredor inmobiliario logró filmar con su celular el momento en que se desploma el puente y se observa como un metrobús y varios vehículos y colectivos sorteaban el drama por escasos segundos, suerte que no tuvieron la conductora del ómnibus y el chofer del auto.

Según la secretaría de Salud y el cuerpo de bomberos militares, ocho de los heridos fueron trasladados al hospital de Pronto Socorro Risoleta Neves, en Venda Nova, dos al hospital Odilon Behrens, mientras que el resto fue atendido en las ambulancias que llegaron al lugar.

"Error de ingeniería". El alcalde de la ciudad, Márcio Lacerda, decretó tres días de luto oficial a raíz del accidente, cuyas causas, afirmó, todavía se desconocen.

"Seguramente descubrirán algún error de ingeniería", dijo respecto de las causas del derrumbe. "Pero eso no es importante ahora. Lo más importante es dar asistencia a las víctimas", agregó el político del Partido Socialista Brasileño (PSB).

La parte del puente accidentada se encuentra en la avenida Pedro I, la principal vía de ingreso al estadio Mineirao desde la zona norte de Belo Horizonte y desde el aeropuerto internacional de Confins.

El viaducto se localiza a unos cuatro kilómetros del estadio que el próximo martes recibirá un partido por las semifinales del Mundial.

La avenida es además el camino obligado para ir desde el Mineirao y su centro de prensa hacia la concentración argentina en Vespasiano.

El viaducto integra el Proyecto Copa, que incluye una serie de obras destinadas a preparar la ciudad para recibir partidos durante la cita.

El objetivo de la obra, en la que se habían invertido unos 265 millones de dólares, era conectar dos barrios cercanos al aeropuerto y al estadio. Pero como muchos otros proyectos de infraestructura urbana planeados para el Mundial, se quedó sin terminar antes de que la Copa iniciara el 12 de junio.

Muchas de las obras mundialistas fueron criticadas por su alto costo, lo que generó sospechas de corrupciòn y protestas contra el gobierno de Dilma Rousseff antes del comienzo del torneo.

Un trastorno para el gobierno

El accidente del viaducto es el mayor dolor de cabeza que ha sufrido el gobierno de Brasil como sede de la Copa del Mundo, la cual ha transcurrido con menos problemas que los que muchos anticipaban. Semanas antes del torneo, abundaban las dudas de que los aeropuertos y las carreteras de Brasil podrían acomodar la ola de turistas debido a retrasos y cancelaciones de las obras de infraestructura.

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