El estado de las rutas en nuestro entramado del sur santafesino muestra con evidencia incontrastable la falta de inversiones en las reparaciones y ya la circulación por ellas constituye una aventura no exenta de peligros. Rutas provinciales y nacionales sufren un deterioro progresivo como consecuencia del uso abusivo dado por saturación de camiones, -muchos con sobrepesos por ejes- y un dejar hacer de las autoridades de Vialidad que han dejado de cumplir con el imprescindible control de nuestros caminos, llegándose a extremos de desidia como los que estamos soportando en estos últimos cinco años, dándose casos de circulación por banquinas frente a las roturas de las carpetas asfálticas (acceso a San Lorenzo desde autopista Rosario-Santa Fe) o ingreso a Pueblo Andino, constituyendo un peligro permanente especialmente a la noche o en días de lluvia. Los presupuestos resultan insuficientes para las reparaciones de estas rutas y/o autopistas y la “solución” a la que meten mano es incrementar los precios de los peajes, es decir, cerrar el cepo sobre los contribuyentes. Esto es una evidencia que se suma a las desventajas del uso del transporte automotor frente al económico, ágil y seguro transporte ferroviario, sobre el que se han tejido innumerables patrañas desde que un corrupto ex presidente decidiera aquello de ramal que para ramal que cierra, dejando aislado gran parte del territorio y multiplicando las muertes por accidentes en nuestra red vial, vaciando poblaciones por efecto de las migraciones internas provocadas por la falta de medios de transporte. Todo el crecimiento de los denominados asentamientos irregulares y que conocimos con las villas miserias se multiplicaron a partir del retiro de lo trenes y la calidad de vida de nuestros migrantes internos a los grandes centros urbanos, generando nuevos problemas sociales y en modo alguno ofreciendo esa calidad de vida que buscaban. ¿Qué nos proponen nuestros dirigentes políticos para resolver estos problemas?



































