Estimada señora Fein: con respecto a la desorientada agenda que usted impone, poniendo al tema del tránsito como una de las preocupaciones fundamentales del rosarino, tengo algunas consideraciones que acercarle. Primero: no, no es este el tema que desvela a la ciudadanía. Inseguridad y drogas, trabajo, inflación, educación, son tópicos mucho más urgentes que la doble fila. Segundo, cree usted que por haber visto una idea en Barcelona o Amsterdam se la puede extrapolar en forma mágica a Rosario. El bicing (sistema de alquiler de bicicletas), o los autobuses de primera línea, no son resultado de poner dos carteles. Requieren una inversión y planificación de años, seguridad callejera, cultura ciudadana y varios etcéteras. Esa es la base de una movilidad sustentable. Entonces, un día sus acólitos salen con sus cartelitos y sus inspectores y prohíben, cierran, pintan dos rayas y listo, ya está: así logramos con gran orgullo el carril exclusivo, la Calle Recreativa del domingo (como si nos faltaran lugares hermosos para caminar en Rosario), el Plan de Movilidad Sustentable y "priorizamos al peatón rosarino". Bueno, bonito y barato. Usted empieza una torta de cumpleaños desde las velitas. El susodicho peatón es sinónimo de votante para usted, y al igual que su par de la Nación, ignora olímpicamente los derechos del resto de ciudadanos, los motorizados y los trabajadores, en adelante el "eje del mal". Este eje maligno, todos capitalistas con coche, estaciona, para en doble fila, descarga mercaderías, hace trámites, trabaja entorpeciendo el tráfico de una manera insoportable para la ciudad, válgame Dios. La utopía municipal es un centro sin autos, sin bocinazos, sin dobles filas, tipo Zurich, con gente que pasea idílicamente hacia el Paraná sin nada que hacer. Desde mi humilde y maligno lugar de trabajador (médico que recorre todos los sanatorios del centro en su maléfico automóvil), me atrevo a hacerle un par de sugerencias, señora: a) Trabaje, pero fuera del ámbito estatal. Sumérjase en la realidad de ganarse el pan con el sudor de su frente, por una semana aunque sea. Hago extensiva esta invitación también al resto de su gabinete. Por ejemplo, atienda un bar de sol a sol. Descargue a las 7 de la mañana la mercadería de ese bar que cerró cuatro horas antes. Vea cómo sus proveedores no quieren venir y sus clientes se van a otros locales donde no los persiguen por su auto. b) Tómese el colectivo a las seis de la mañana, y si lo pierde, aguarde el próximo a las 6.30, a la intemperie. Vuelva en el mismo colectivo desvencijado a las once de la noche, sin miedo alguno. Entregue todas sus pertenencias si se las exigen arma en mano. No ofrezca resistencia. Entienda que ya este es un año muy difícil, para que encima usted nos ayude con medidas tan útiles.





































