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Falleció Alicia Zanca, una actriz que supo reinventarse y crecer

La intérprete porteña, de 57 años, perdió la vida a causa de un cáncer de colon. Además de destacarse en TV, cine y teatro, fue directora y formadora de actores.

Martes 24 de Julio de 2012

La actriz Alicia Zanca, una saliente figura de la escena argentina a la que aportó desde el teatro, el cine, la televisión y la docencia, falleció ayer a la mañana a los 57 años a causa de un cáncer de colon.

La intérprete murió a las 10 de ayer en la clínica Fleni del barrio de Belgrano, donde se encontraba internada desde hacía 15 días, según suministró la Asociación Argentina de Actores.

La actriz que estuvo casada con el actor Gustavo Garzón, con quien tuvo tres hijos (Tamara y los mellizos Juan y Mariano), debutó como actriz en 1972 en el teatro Atlas de Mar del Plata en la obra "Las brujas de Salem", dirigida por Agustín Alezzo, y en la que compartió cartel nada menos que con Alfredo Alcón. De este modo dio inicio a una intensa actividad artística, que también llegó al cine y a la TV.

Según declaraciones de Zanca ofrecidas a la prensa en 2002, a ella no la deslumbraba la pantalla chica. "Es un antro de programas estúpidos que muestran ejemplos de familias que no existen. La mayoría de los ciclos que se autodenominan realistas sólo están aprovechando el negocio de la realidad", dijo sin ningún tipo de pruritos, muy fiel a su estilo frontal.

Sin embargo, participó en conocidas ficciones, como es el caso de "Me caso con vos", "Alta comedia", "Chiquititas", "Verano del 98", "Calientes", "Soy fu fan" y "Volver a nacer", entre otras.

Su vínculo con el cine comenzó en 1974 en "El amor infiel", de Mario David, y luego encadenó una prolífica labor que a mediados de los 80 tuvo sus pasos más audaces de la mano de Antonio Ottone en "Flores robadas en los jardines de Quilmes" y en su protagónico en "Los amores de Laurita". También actuó en filmes como "El mismo amor, la misma lluvia", "Secretos compartidos" y "Gallito ciego", entre otros.

Pero fue el teatro el territorio natural para una intérprete de enorme solidez que sobre las tablas se animó a clásicos y a nuevos formatos dramáticos y que, además, propaló esa sabia pasión como docente y formadora.

En los últimos años, llegó a desempeñarse como regisseur de ópera y su último trabajo como directora general fue en la obra "Bodas de sangre", de Federico García Lorca, que sigue en escena los viernes en el teatro porteño El Vitral.

Los restos de la artista, que desde 2000 dirigió textos de William Shakespeare, Tennesse Williams, Anton Chejov, Griselda Gambaro y Bertold Brecht y tuvo a su cargo la puesta de varias óperas, fueron velados ayer por la tarde en el Teatro Regio, de Buenos Aires.

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