Más allá de la consabida idea facilista de que la responsabilidad de los hechos en este país es de quienes los transmiten, lo cierto es que hoy la comunidad educativa no puede continuar silenciando a los nuevos amigos de los alumnos que ya se metió en la vida de muchos, y que son las redes sociales.
Hoy el crecimiento descontrolado de estas redes −utilizadas por jóvenes y adultos− en las sociedades de gran parte del mundo ofrece todo tipo de propuestas: noticias, encuentros de familiares y amigos, amistades y también intercambios académicos entre universidades y también entre investigadores.
Pero lo que hay realmente puso en apuros a la contemplativa comunidad educativa es la inusitada convocatoria que tuvieron las invitaciones al faltazo masivo a clases o rateadas, que nacieron del ingenio del estudiantado mendocino −con una respuesta de 12 mil adherentes y tres mil chicos que fueron a la plaza Independencia e hicieron una sentada contra la educación− y que ahora promete ser replicada en otras partes del país.
Como los grupos convocantes desde Facebook a pegar el faltazo a clase ya se armaron en varias ciudades y provincias y prometen una “Gran rateada nacional” para el 28 de mayo, inclusive con fines sociales como ser el “llevar un alimento no perecedero para ser donado”, los ministros de Educación del país tomaron el guante y la afrenta.
“Seguimos atentamente las expresiones y el fenómeno de las redes sociales juveniles”, señaló el ministro de Educación, Alberto Sileoni. También las redes generaron la denominada contra rateada, en la que un grupo de estudiantes de una escuela ubicada en el departamento mendocino de San Rafael convocaron por Facebook a todos los alumnos a concurrir a clase mañana y lograr “asistencia perfecta”, como un rechazo a las iniciativas que invitan a faltar a las aulas.
Alejandro Piscitelli, ex gerente del portal oficial EDUC.ar, docente a cargo de la cátedra Proyecto Facebook, en la Universidad de Buenos Aires, resaltó en la Feria del Libro que “los chicos mendocinos, en definitiva, mostraron y en lugar de actuar con violencia y romper cosas, hicieron una sentada en la plaza y pidieron un cambio en el modo de enseñar, que es interesante y síntoma de algo que es para pensar”. Con ironía, sobre la rateada y su gran difusión mediática sostuvo que “uno de los chicos dijo que la culpa la tienen los medios, como Argentina es un país tan especial” y también citó que “un juez de Santiago del Estero ya prohibió la rateada en la provincia y dijo que los iba a detener, me gustaría saber dónde los va a poner”.
Stephen Downes, investigador del Institute for Information Technology de New Brunswick, en Canadá, especialista en educación online, sindicación de contenidos, pedagogía y nuevos medios, sostuvo también en la mesa “Proyecto Facebook y la post universidad” que compartió con Piscitelli, que “el perfil del docente también va a cambiar junto a los soportes de estudio”. “El docente va a tener que enfrentar una cuestión muy fuerte de formación, de capacitación, de actitud y de aprender cómo lo hacen los alumnos”, añadió.
“Facebook es aprender a escuchar ideas, antes los chicos eran simples receptores pasivos de los medios de comunicación, de la escuela, ahora ellos interactúan y hacen sus propios contenidos en la web, hacen sus newsletters, sus blogs”, dijo Downes.
Para la polémica, resaltó el canadiense que “no se puede ignorar, tenemos que aprender de los chicos y no va más eso de apagar el celular en clase”.
Facebook nació en 2004 como una suerte de libro de Mark Zuckerberg, entonces estudiante de Harvard, en EEUU, y como un servicio para sus compañeros y profesores de la universidad, donde podían subir fotos, videos y contar historias de la propia casa de altos estudios, con un fin amistoso y amateur.
En su primer mes de funcionamiento Facebook contaba con la suscripción de más de la mitad de los estudiantes de Harvard. Un año después tenía más de un millón de usuarios y hoy lo utilizan 25 millones de personas del mundo en la web.
































