Quería por este medio felicitar al periodista de este diario, Walter Palena, por su excelente nota "La mitología de la refundación de la política". Atribuirle ese mérito a Néstor Kirchner tal vez sea correcto si nos limitamos al peronismo, donde la gran mayoría adhirió a las políticas neoliberlaes de los 90, incluso el propio Kirchner cuando apoyó la privatización de YPF, que poco tuvo que ver con el "proyecto nacional" que se le atribuye haber encabezado luego, durante su gestión presidencial. Mientras que muchos peronistas que no adhirieron al menemismo se limitaron a abandonar la política. Tampoco coincido con los que se entusiasman de ver tanta juventud militante como la que se vio en el funeral de Kirchner. Cualquiera milita y hasta se hace el revolucionario cuando se es oficialismo. El mérito está en hacerlo cuando se es oposición y todo está en contra, como en los 90. ¿Dónde estaba entonces esa juventud peronista? Con estas afirmaciones se desconoce que hubo quienes no sólo dimos el debate ideológico en los 90, sino que luchamos contra el sistema denunciando la corrupción existente aún a riesgo de aparecer "suicidados", que enfrentamos al menemismo aún a costa de sufrir persecución laboral y de ser reprimidos a balazos, se ignora que hasta hubo muertos por estos motivos. Un periodista de los que afirman estas mentiras llegó a calificar de "hijos de puta" a la clase media que votó contra los Kirchner en al última elección, acusándolos de actuar movidos por el odio, despreciando las muchas razones por las que pudo votar así, entre otras, que la gente sabe diferenciar una elección legislativa de una ejecutiva. Nadie representó mejor tanta soberbia, que lleva a ignorar o insultar al que no piensa igual, como Hebe de Bonafini, cuando minimizó la desaparición de Julio López porque "no era un militante". Aunque tal vez sólo sea alcahuetería paga, pero aún así, Néstor Kirchner hizo varias cosas buenas como para elogiar su gestión sin necesidad de atribuirle méritos que no tuvo, ignorando a los que lucharon contra la política de los 90, o insultando a los que, desde una ideología de centroizquierda, no confiamos en los partidos que hoy están a la izquierda, mañana a la derecha y luego otra vez a la izquierda del espectro político, según las conveniencias.
































