En su primer discurso como presidente de la Nación para inaugurar un período de sesiones ordinarias, Macri no defraudó. El pasado 1º de marzo tuvimos la sensación de una bocanada de aire fresco y de esperanza. Se refirió, como buena parte de los argentinos esperábamos, a la herencia recibida. A la inflación, provocada por acciones del gobierno anterior; a la pobreza, a la difícil situación de la economía, al descalabro en el gasto público, al atraso tarifario, a la corrupción en cada área de gobierno, a la inseguridad, a la educación pública olvidada y a la salud pública descuidada, entre otros temas. El gobierno que lo precedió dejó un campo minado que Macri con paciencia y cuidado tendrá que ir desactivando de a poco. También nos dijo que a los argentinos muchas veces se nos mintió. Por eso, a todos los ciudadanos de bien nos espera una gran tarea. No es trabajo de unos pocos. Sería bueno dejar de criticar en estos primeros pasos del actual gobierno y ayudar a poner el hombro. Cada uno dentro de sus posibilidades, para sacar adelante al país y superar el descalabro recibido. Basta de mentiras, basta de corrupción, soñemos con una Argentina que crezca y se desarrolle día tras día. "Claro que se puede". Con relación a los abucheos de la bancada K durante su discurso, revelan por un lado que los kirchneristas aún no se dieron cuenta de que muchos argentinos clamaban hace tiempo por un cambio de gobierno. Por otro lado, este tipo de manifestación prepotente, agresiva y patotera, fuera de lugar, sin respeto a la investidura presidencial, nos ayuda a mantener fresca la memoria del estilo K cuando estaba en el poder. E imaginar cómo se comportará dicha bancada en el papel de oposición, lo que no deja de tener su lado positivo. Los argentinos podremos en las futuras elecciones legislativas ir depurando al Congreso nacional de legisladores que en nada contribuyen a la construcción de un proyecto común, orientado hacia un país moderno, confiable, seguro y desarrollado. Un detalle más, creo que fue la primera vez en los últimos años, que ante una cadena nacional la gente no apagó su televisor o cambió de canal.



































