El amigo de un preso extorsionado por policías dentro de la Jefatura, que fue detenido con él cuando le exigieron 50 mil pesos a cambio de no iniciarle una causa, confirmó en Tribunales que también estuvo en el edificio de Ovidio Lagos al 5200 el 24 de julio pasado. Este hombre, al que le dicen Coco, declaró ayer ante el juez de Instrucción Juan Andrés Donnola y corroboró en líneas generales la denuncia por la detención extorsiva.
El aparente arresto ilegal de un preso con salidas laborales se detectó en escuchas al celular de Milton Damario, un joven con pedido de captura por estar acusado de matar al jefe de la banda de Los Monos, Claudio "Pájaro" Cantero. En ese diálogo se descubrió que dos hombres fueron ingresados en forma ilegal a la sede de Ovidio Lagos 5250. Uno de ellos, Carlos Damián E. apodado Toro, llamó ese día al celular de Damario, y le pidió el dinero que le exigían para salir.
El mismo preso fue a buscar la plata —finalmente fueron 20 mil pesos— a una estación de servicios YPF de la autopista Rosario-Santa Fe cercana a Coronda, cerca de la zona donde Damario se escondía desde mediados de junio. La predisposición de Damario a colaborar con el preso en problemas, surge de las escuchas, sería para garantizarse un puente con policías para evitar su captura. La extorsión fue ejecutada por policías que dijeron ser de Judiciales, pero se detectó que el nombre de esa repartición fue invocado por hombres de otra área.
Toro, que está preso a la espera de condena por un homicidio de agosto de 2010 en Villa Gobernador Gálvez, fue retenido al mediodía cuando salía de visitar a un amigo internado en el Hospital Clemente Alvarez. Iba acompañado por Coco y cuando estaba por subir a su VW Bora los abordaron policías que se movían en un Polo gris y les plantaron en el auto un paquete y un revólver calibre 38.
Seguridad Personal. Luego los trasladaron a Jefatura, donde a Toro E. le exigieron dinero para dejarlo salir sin armarle una nueva causa. En esa secuencia estuvo acompañado por Coco, quien prestó declaración ayer como testigo de la maniobra.
El amigo de Toro declaró que efectivamente estuvo preso ese día en Jefatura, en una oficina de la sección Seguridad Personal. A grandes rasgos, según una fuente del caso, confirmó la secuencia detectada en las escuchas. Tras la desgrabación de los diálogos captados por la Agrupación Orden Público, efectivos de la División Judiciales citaron a Toro para que contara en primera persona lo que pasó y el detenido lo contó en una denuncia. El relato que brindó su amigo Coco ayer se diferencia en algunos detalles que no trascendieron.
Coco dijo en el juzgado de Instrucción Nº 7 que ese día estaba con Toro en el Heca y al salir los detuvieron policías en un Polo gris. Que los llevaron a Jefatura, adonde ingresó por el portón de calle Francia. Allí los separaron. El quedó en averiguación de antecedentes en la oficina de Seguridad Personal y a Toro lo perdió de vista. Estuvo demorado a lo largo de "tres horas y media", hasta que lo dejaron salir. Finalmente, se fue Jefatura caminando por el portón que da a Ovidio Lagos.
Según trascendió, del paso de Coco por esa dependencia en averiguación de antecedentes existiría un registro secuestrado de actas de Jefatura. En tanto, en el marco de otra medida que ordenó el juzgado a la Tropa de Operaciones Especiales para decomisar autos usados en el secuestro, se constató que el Polo gris referido por el denunciante y el testigo se usa habitualmente como móvil oficial.
El turno de Toro. La semana que viene será el turno de prestar declaración de Toro E., quien hizo llegar a este diario una carta desmintiendo los ejes de la denuncia. "De ninguna manera yo fui robado, extorsionado o detenido ilegalmente por la policía", "nunca denuncié a nadie", "yo nunca denuncié a la policía ni a Damario", planteó (ver aparte).
Lo que contradice el contenido de su carta es, justamente, la información que surge de conversaciones captada en las escuchas. Ocurre que Toro, al ser citado a dar explicaciones en Judiciales, también denunció que Damario intentó matarlo luego del incidente de Jefatura. Por eso, ahora, queda expuesto a presiones de policías afectados y del mismo Damario. Según planteó su abogado, Marcos Cella, ahora le revocaron los permisos que tenía para salir a trabajar como mecánico de 8 a 22, hora en que debía regresar a prisión.
La denuncia que ahora desmiente contra Damario figura en la declaración que le tomaron en Judiciales señaló que, después del incidente en Jefatura, Milton Damario llegó con un grupo de personas a su casa y balearon el frente desde un Peugeot 206 y una Ford Ecosport con una ametralladora Uzi. Señaló que tanto él como su familia estaban amenazados. Ahora lo niega: "No tengo vínculos con Damario y nunca lo denuncié por nada", dijo en la carta que lleva su firma en tinta azul.