Hace tiempo que vengo escuchando que estamos en el horno, como si no tuviéramos salida. Sin embargo tengo esperanzas que la gente se dé cuenta que lo que llaman "distribución de las riquezas" es en realidad ocho para el gobierno y sus amigos, y dos para el pueblo. Que el control de la droga, el cuidado de los jóvenes y la seguridad en general no les importa, porque es una manera de tener a mucha gente "ocupada" y a muchos "preocupados". Que los llamados pobres estructurales son seres humanos que podrían ser salvados si no los tuvieran de rehenes para sus votos. Que el "modelo" no es más que "una mercancía", que la venden para mantenernos entretenidos mientras ellos hacen sus negocios y pelean con falsos enemigos. Un país rico como el nuestro, mal administrado, dilapidando el fruto del esfuerzo y no solucionando los males que nos aquejan nos llevan al desencanto y la apatía. Pero cuando la gente se dé cuenta, ese día se habrá caído la venda y podremos salir del horno. Lo peor que nos podría pasar es ser esclavos satisfechos. Mientras no lo estemos, estamos salvados.



































