El sábado concurrí al Parque Nacional a la Bandera para gestionar el DNI. Llegué alrededor de las 8.30, ya en ese momento había una cola más que considerable. Me ubiqué en la fila y esperé la entrega de los números. Para ese día se habían entregado a las 6 de la mañana y el cupo estaba completo. No habría pasado una hora cuando empezaron los problemas con la gente que iba llegando. En vez de respetar la cola que ya se había formado, trataban por todos los medios de colarse donde fuese hasta que se desbordó toda la situación. A esa altura ya había más de una cola y muchísima gente alrededor de los camiones tratando de manotear los números que la gente de la Nación entregaba para los días siguientes y nosotros, que estábamos formaditos como corresponde y esperando pacientemente, bien gracias, fuimos los últimos en ser atendidos, alrededor de las 13. Cinco o más horas parados, indignados con toda esta gente que se coló en cuanto lugar pudo y se retiró enseguida con el numerito en la mano. Todo esto respondió a la total desorganización de la Nación. Recién a las 11 se les ocurrió llamar a Gendarmería para que diera una mano frente al desborde de la gente. Y los que estábamos en la cola desde hacía horas seguíamos esperando. Ah, eso sí, nos acercaron unas sillitas de plástico para que esperáramos un poco más cómodos. Yo digo, ¿por qué no repartieron los números con la gente que estaba en la cola y así nos retirábamos del lugar? ¿Por qué no se organizaron desde el vamos y a toda esa gente que estaba agolpada alrededor de los camiones la ubicaban en las colas? Realmente fue una vergüenza y falta de respeto para todos. Faltó organización, ¡señores!, como siempre en este país.


































