Estamos enfermos de violencia y no tengo la menor duda que esto sea cierto. Lo vemos a diario cuando cualquier imberbe, de los denominados “ni, ni”, porque ni trabajan ni estudian, con una faca o revólver te roba y mata sin miramiento ya sea dentro de tu casa o en la calle, y sin el mínimo arrepentimiento, no hace mucho tiempo el presidente de los argentinos dijo por TV y desde una tribuna: “Los quiero ver de rodillas” a la gente del campo, que es la que más aporta riqueza al país. Con estas palabras no se hace más que alentar la enfermedad. Esto no pasaba hace 10 ó 20 años , y me permito relacionar “ esta enfermedad de violencia con la eliminación del servicio militar. Creo que un poco de servicio formaría mejor a esa parte de la sociedad, indisciplinada, revoltosa y hasta criminal, a comportarse mejor y curarse un poco esta enfermedad que el Papa detecta y define con toda precisión. Hoy el servicio militar lo tienen países del primer mundo como Alemania, Suiza, Austria y en América Brasil, Chile, Paraguay, México. Y otras más: vi hace poco por TV cómo actúan las llamadas “pirañas”, y resulta inadmisible cómo proceden y no los aprende nadie. Creo que este tema de la inseguridad tiene que ser tomado por el gobierno, con absoluta prioridad y energía.





































