El contenido del teléfono celular de Roberto Camino y la información que pueda
aportar a la Justicia la familia y el círculo íntimo del ex barra brava de Newell’s asesinado
la mañana del viernes, se presentan hoy como los elementos clave para avanzar en el esclarecimiento
del hecho. Así lo dejaron trascender fuentes de la investigación policial y judicial que
reconocieron haber vivido el día de ayer con mucha tensión por la superposición horaria entre el
sepelio de Pimpi, que se realizó en el cementerio El Salvador, y el partido que los rojinegros
disputaron con Vélez en el parque Independencia, a sólo 300 metros de allí. "Voy a dormir tranquilo
cuando termine el partido, la gente se desconcentre y me informen que no pasó nada raro", dijo un
allegado a la pesquisa que tiene movilizada (y no sólo por trabajo) a gran parte de la fuerza.
En tanto, en las últimas 48 horas una decena de personas prestaron declaración
informativa ante la Sección Homicidios y Asuntos Internos, dirección que interviene ante los
"numerosos comentarios que refieren a una posible vinculación de uniformados con el crimen", dijo
un vocero.
Roberto Pimpi Camino tenía 37 años y la medianoche del viernes llegó con un par
de amigos al bar Ezeiza, en Servando Bayo 1484. Según diferentes versiones, había sido convocado
mediante un llamado telefónico hecho por un policía apodado Angelito negro y que está vinculado a
un alto jefe policial. Tras varias horas en el lugar, y cuando faltaban cinco minutos para las 5 de
la mañana, Camino salió a la calle junto a dos chicas, presuntamente después de que su celular
sonara una vez mas. Allí fue abordado por "un joven con una gorrita". El sicario le disparó con un
arma calibre 9 milímetros a las dos piernas para hacerlo arrodillar y después le asestó tres
balazos de arriba hacia abajo. Mientras el asesino huía del lugar, de la misma manera que lo
hicieron algunos parroquianos asustados, a Pimpi lo cargaron en su BMW plateado y lo llevaron al
hospital Carrasco, a siete cuadras del lugar. De nada sirvieron las maniobras de resucitación que
intentaron los médicos para salvarlo. Murió a las 5.18.
Hipótesis. Desde ese mimso momento se empezaron a tejer las más diversas
hipótesis en torno a quién y por qué ordenó el asesinato de quien fuera líder de la barra rojinegra
durante el reinado de Eduardo J. López. "A mi hermano lo dejaron solo", dijo Alberto, uno de los
hermanos de Pimpi. Cerca de él, Cristina, pareja de Camino, gritaba a los cuatro vientos que "la
policía está detrás del crimen". Y más allá, otra hermana, Rosa, aseguraba que a Roberto "no lo
querían en la calle, no sólo la gente de Newell's sino mucha gente".
En tanto, se empezaban a escuchar apodos de hombres vinculados a la policía y
sus presuntas implicancias en el homicidio. En ese marco se supo que el comisario Alejandro Ismael
Urquiza, a quien apodan Angelito negro y es hombre de confianza del jefe de la policía santafesina,
Osvaldo Toledo, habría sido quien llamó a Pimpi para que concurra al bar donde después lo mataron.
Sin embargo, este oficial declaró ayer ante la Dirección de Asuntos Internos de la policía y,
aunque admitió haber estado en el bar Ezeiza, dijo que se retiró poco después de las 4 y que se
enteró del crimen a través de la radio.
Yo lo conozco."A Urquiza lo conozco desde mi trabajo en Investigaciones y fue
uno de los hombres que elegí para ir a Buenos Aires a detener a Camino", dijo ayer Toledo, en
referencia al operativo en el que el ex barrabrava cayó tras estar prófugo por el ataque a la sede
del club, en enero de 2009.
También declararon ante la policía las dos jóvenes que acompañaban a Camino al
momento del asesinato. "No aportaron nada relevante. Una de ellas dijo que quien disparó fue un
muchacho de unos 25 años que tenía una gorrita", pero no pudo aportar datos sobre su fisonomía,
dijo un pesquisa. También prestaron testimonio los dueños del bar, entre ellos el ex policía
apodado El toro y otro cuyas iniciales son R.B. El pirmero dijo que estaba en el local con su
esposa jugando al pool y el segundo que atendía las mesas cuando lo sorprendieron los disparos.
Ninguno vio quién fue y no supieron explicar el por qué del crimen.
En diálogo con La Capital, el juez de Instrucción Javier Beltramone explicó que
"un termómetro clave para avanzar en la investigación es lo que pueda aportar la familia Camino" y,
al respecto, aseguró que los deudos del ex barrabrava "serán convocados en los próximos días" a su
despacho. Asimismo, el magistrado dijo que va a "ordenar algunas medidas" y que "todo lo que
refiere a la presunta vinculación de la policía en el homicidio son dichos que por ahora no tienen
sustento". No obstante, admitió que ante las presunciones dispuso que Asuntos Internos participe de
la toma de declaraciones.
"No abandonamos ninguna hipótesis, trataremos de ir atando cabos porque por
ahora nadie dice quiénes fueron los asesinos, cómo lo hicieron y por qué", aseguró el magistrado. Y
reconoció que, "el celular de Camino puede ser una prueba clave en la investigación y se le pedirá
a la familia que lo aporte a la Justicia". Lo que no queda claro es si ese aparato quedó en manos
de los familiares de Pimpi o si alguien vinculado al crimen lo hizo desaparecer.