Raro, bipolar, porfiado. Las tres palabras hablan de personalidades enrevesadas, nada clásicas, pero a la vez muy comunes a cualquier mortal que anda a la vuelta de la esquina. Pero ellos van por más. El Cuarteto de Nos lanzó un disco de quiebre, más autorreferencial, más reflexivo y también más sensible. "Habla tu espejo" se titula el nuevo material del quinteto uruguayo liderado por su cantante y compositor Roberto Musso. En diálogo con Escenario, Musso contó cuáles son las diferencias de este trabajo con la trilogía de "Raro", "Bipolar" y "Porfiado", y cómo viven este momento tan alto de la banda, tras convocar a más de diez mil personas en el Velódromo Municipal de Montevideo y llenar el Luna Park porteño. "Este disco fue tan visceral, tan fuerte para mí, que quedé desnudo, vomité todo lo que tenía adentro", dijo el músico, en la previa del show de hoy, a las 22, en Club Brown (avenida Francia y Brown). Raro, bipolar, porfiado, pero ahora con las llagas del paso del tiempo, en carne viva, como la imagen que muestra el espejo.
Musso atiende el teléfono desde su casa de Montevideo, distendido, con buen humor, el mismo de sus canciones, como "Yendo a la casa de Damián", "El hijo de Hernández" o "Buen día Benito", éxitos de los tres discos anteriores, que posicionaron a la banda más allá del Río de la Plata. "Linda tarde acá en Montevideo, este abril fue de primavera", dijo, y la cita de la estación remitió ineludiblemente a "21 de septiembre", uno de los temas clave de "Habla tu espejo", el que pocos creían que podría identificar al grupo y se convirtió en una balada entrañable de la banda y de las más pedidas en los conciertos.
"Esa canción tiene que ver con que en esa fecha se conmemora el Día Internacional de la Paz, el Día de la Primavera, y el Día de la Lucha contra el Mal de Alzheimer (su madre padece esa enfermedad). La entendés cuando entendés qué es esa enfermedad, no nos gustó aclararlo en el disco. El Alzheimer es la pérdida progresiva de la memoria, y justo nació Federica, mi hija, y mamá estaba con el mal muy avanzado, y surgió", contó Musso, sin dramatismo y con verdadero realismo. Y ni se mosqueó cuando se le sugirió que antes la banda hacía reír y ahora, con temas de este perfil, hace llorar: "Bueno, reír y llorar es como la vida misma".
Y agregó: "Nosotros tenemos el concepto de que en un show de un par de horas, vivas las emociones que sentís fuera de un show, en esa vida fuera del show no estás todo el día riéndote, reflexionando, ironizando o llorando, es la mezcla de todo eso".
El llanto también se conecta con otro tema importante de este disco, que es "No llora", dedicado a su hija Federica, de cuatro años. "Cuando no tenga a nadie cerca/y el dolor no la deje pensar/ y si no están mis ojos para buscar respuesta/no llora", dice el estribillo del tema cuyo video hizo lagrimear a más de un papá de nenas.
"Cuando hice la canción hace un par de años, ella tendría un año y medio, por ahí. Me había autoimpuesto no hacer una canción a mi hija por el riesgo de caer en un cliché, pero salió de contracorriente, sin quererlo. Yo estaba en el último piso de mi casa anterior, cerca del centro de Montevideo, que se ve toda la avenida 18 de julio. Mientras tocaba la guitarra en la terraza y Federica jugaba, yo veía para abajo el caos del centro de Montevideo a las 5 de la tarde, bocinazos, la gente caminando de acá para allá. Justo pasa una ambulancia, suena la sirena y ella me mira a los ojos como diciéndome «decime qué esto, explicámelo». Y pensaba qué va a hacer esta nena cuando sea grande. Ahora está contenida acá arriba, en la terracita, librada del salvaje mundo de abajo, pero qué va hacer cuando no estén mis ojos para buscar respuesta".
"La vida me estaba poniendo la escenografía de una canción, vamos a ver qué pasa, laburé por mucho tiempo y con muchísimo cuidado de no irme a un lugar común espantoso. Y salió una canción con una mezcla de ternura y crudeza", completó el autor, que firmó la letra y música de 9 de las diez canciones del disco.
Quizá el costado más autorreferencial de "Habla tu espejo" aparece en "Roberto". Aunque él asegura que no habla él en el tema, sino su cabeza, así como en el tema que da título al disco "tampoco hablo yo sino el espejo", afirmó que siempre experimentó una etapa de honestidad brutal a la hora de componer. "Fue siempre así, yo escribo canciones desde los 16 años, y siempre me gustó componer desde mi edad fisiológica. Ahí no hay muchas vueltas: las canciones más honestas me salieron siempre así, y no ficcionando emociones y sentimientos que no tenía en cada etapa. Vos escuchás un disco del cuarteto de mediados de los 90 y ves un disco mucho más juvenil, en un tono humorístico más bizarro o de humor negro que nos gustaba en ese momento. Eso la gente lo vio como una honestidad muy interesante del grupo.
"Buscamos ser libres y por eso caminamos", reza "Caminamos", al que Musso citó como "un tema autobiográfico de la historia del cuarteto". "Es por eso de vivir con un horizonte móvil -amplió- siempre digo que lo peor que le puede pasar a una persona es decir «llegué». Creo que ese día puede convertirse en el peor día de tu vida, porque no sabés qué hacer después. Como digo en una canción, en el camino se encuentran cosas interesantísimas, por más que el horizonte se siga moviendo.
—Claro que, según la temática del disco, ese horizonte tendrá que ver con lo que te diga tu espejo.
—Sí, espero que el espejo no se rompa y no traiga siete años de mala suerte (risas).