Vivo en un edificio de Zeballos y Pueyrredón hace años. Un señor que vivía en la planta baja tuvo la “picardía” de vender su departamento a la Federación Rosario de Natación. Pese a que no está permitido por reglamento de copropiedad que funcionen oficinas dentro del inmueble, no hicieron nada para reclamar: eran tres personas y una secretaria con quién tenía la mejor de las relaciones, a punto tal que poseía los teléfonos de ella y de uno de los que constituían la comisión directiva por si acaso ocurría un problema, y de hecho informé de un robo desde el exterior en una ocasión. Pasaron unos años, la secretaria se jubiló y la Federación se transformó en una oficina multifacética, donde ingresaban por lo menos una docena de personas con llave en mano, no se conocía quién era el que la presidía, se tornaron en una entidad autónoma dentro del edificio. No cerraban con llave la puerta de calle, desfilaban toda la tarde gente que venía a pagar cuotas con lo que la seguridad comenzó a preocuparnos y tuvimos que poner rejas, vano intento al continuo movimiento de gente que entraba y salía. Se nos sumó el temor a ingresar cuando alguien estaba en la puerta ya que se tomaban su tiempo en atender, nunca participaban en reuniones de consorcio, pese a que se hacen en el palier de planta baja. Subían autos a la vereda, no obedecían reglas de convivencia. Tiempo atrás cerraron un patio interno con techo, pero luego lo modificaron sin autorización ni aumento de expensas por terreno cubierto. Supongo que tampoco hubo aclaración al municipio. Al cerrar su techo para hacer del patio una sala de reuniones, bloquearon las ventanas de ventilación de la pieza donde se ubican los medidores de gas o sea, bloquearon la salida del gas al exterior. Cuando se les reclamó se negaron a abrirlas. No se les pidió que abran el salón, con unos caños de salida al exterior, era suficiente. Al intimarlos, nos amenazaron con hacer una denuncia ante Litoral Gas ya que ellos no usaban el gas y no se verían perjudicados. Es obvio que el edificio de más de 40 años, está adecuado a las normas anteriormente vigentes y que no se modificó a los nuevos reglamentos. Tiempo atrás se presentó un empleado de Litoral Gas, llamado por ellos que habían aducido sentir pérdida de gas. El técnico revisó y sólo halló pequeños problemas, pero el gran problema era la falta de salida de gas al exterior, o sea las ventanas tapiadas. Los 10 vecinos nos quedamos sin gas, no porque existiera un grave problema de pérdida, sino porque la Federación Rosario de Natación había cerrado las ventanas de salida. Fue tragicómico el ataque de nervios de una de las personas que estaba representando a la Federación, que acusó al administrador de haber “coimeado” al inspector para que escriba el acta; obvio que de existir coima, no nos hubieran cortado el gas. Y se negó a firmarla, atacando al administrador para que no la firme cuando ellos habían llamado. Más allá del problema que representa en un edificio de jubilados y estudiantes, los trastornos y los gastos que se originan, esa institución debe cuidar su nombre y honor. Aunque no ignoro que hay numerosos casos de esta índole desde la tragedia de calle Salta, pero éste tiene ribetes especiales, pues era una acusación falsa. Los federados tienen derecho a saber qué ocurre con la institución y cuál es el tenor con que se manejan, aún a sabiendas que están en un lugar que no es apto para funcionar.
Les relato una experiencia personal relativa a mi salud y a la vez agradezco a quien logró solucionar mi problema. Padecí una enfermedad cardíaca, hace años la había superado con la colocación de un stent coronario, pero a principios de 2012 mi salud se deterioró considerablemente. Ello significó estudios, internaciones y un largo peregrinar por instituciones y consultorios de Rosario. No nombraré ni a unas ni a otros. Fue un largo deambular que padecí, tal vez por falta de compromiso, negligencia, desconsideración o por insensibilidad hacia los enfermos. Un día me hacían conocer la decisión de operar, sometiendo a mi familia y a mí a las expectativas y los nervios propios de quien tiene conciencia de una enfermedad importante. Cuando asumía esa decisión y ese riesgo, daban marcha atrás, y así varias veces. Dilaciones, derivaciones a otros médicos, cambio de opinión y hasta de diagnóstico. Entere tanto ir y venir, recuerdo un hecho especial: el médico que me atendía me dice que preparará unos informes para que pueda hacer una consulta con otro facultativo, quedo a la espera pensando que aportaría sus conclusiones, estudios, consultas y demás elementos que obraban en su poder. A los 20 días, entrega tres o cuatro líneas en una receta común. ¿Cómo catalogar esa actitud? Se llegó también a sugerir un trasplante como única solución. Allí comenzaron unos viajes a Buenos Aires, varios. Nunca tuve muchas esperanzas por mi edad, sé que hay criterios de selección. Además la diabetes me provocaba úlceras en las piernas, por lo cual viajaba para que constataran el estado de las mismas. Pami cubría todos los gastos, pero cuántos gastos inútiles, cuánta espera, cuánta pérdida de tiempo para mi familia. Me rendí a mi suerte, ya habían pasado tres años. Un día llega a mi conocimiento la existencia en Rosario de la Fundación Dr. Federico Benetti. El profesional, tras estudiar mi estado general, mi problema cardíaco, ya para ese entonces más grave, e informándome de los riesgos que corría, decide operarme. Lo hizo con su técnica que, siendo lego en la materia, no sabría precisar. Hoy estoy bien, con los cuidados imprescindibles, lógicos, y con los debidos controles. Si alguien piensa que debí erogar alguna suma, se equivoca. Todo se hizo a través del Pami. Médicos como el doctor Benetti son los que cumplen con su juramento hipocrático. A él le estaré siempre agradecido, espero que pueda seguir haciendo el bien, devolviendo vida y esperanza a mucha gente. Ojalá el relato sirva a los que tienen un problema como el que padecí.
Carlos Alberto Piccolo
DNI: 7.624.647
Cavernícolas, ¿un insulto?
Cavernícola devino en insulto cuando se fijó que el paso del tiempo era señal de una mejora en la humanidad. Peyorativamente se determinaba que nuestros antecesores no eran más que seres incompletos dominados por sus instintos, sin capacidad de hacerse dueños de la naturaleza y con un raciocinio corto. Pero en la caverna platónica surge el primer punto referencial y conceptual de lo representativo que luego de miles de años es la base de nuestro sistema democrático.
Hernán López
Para encaminar a los delincuentes
Escribí en varias ocasiones sobre los delincuentes, que roban, matan y violan. Sé que los gobiernos se preocupan, hay proyectos de construir nuevas cárceles, las que hay no dan abasto. Los resultados no son buenos. Cada vez hay más delincuentes, hasta las comisarías están llenas de presos. Me preocupan dos temas y los expongo. Los delincuentes no nacen de generación espontánea. Nacen de lugares carecientes, miserables en alimentación y en educación. Sugerí que los niños de las villas de emergencia fueran a escuelas de doble escolaridad, con alimento y educación, controlado por personal idóneo, no con punteros. Su resultado se vería en el tiempo. Pero, alguna vez hay que empezar. En cuanto a los delincuentes, hay que tratar de gastar lo menos posible y tener el mejor resultado. Pienso que los que delinquen tienen que pagar culpas, pero tenemos la obligación de encaminarlos por la buena senda. No hay ninguna institución normal que lo pueda hacer. Tenemos nuestro Ejército, que conoce y encaminó muchas generaciones de jóvenes normales. Hoy podrían poner en vereda a los delincuentes de 18 a 40 años de edad. Régimen militar primario, secundario, oficio, cumplidos bajo bandera. Se educa, se reciben, se terminaron los guapos, los pesados. Los asesinos no entran en este sistema, siguen en la cárcel. Cuando terminan sus estudios, estarán aptos para ser ciudadanos normales. Tendrán que cumplir la condena bajo bandera, y mientras están en el Ejército, ningún ente estatal o privado se mete a opinar. Armarán una huerta, según la enseñanza que le impartirán, y será alimento para el regimiento, y, si sobra, se venderá en el pueblo. Todo lo sugerido es para tratar de recuperar seres humanos que equivocaron su ruta. El único que puede cambiar el sistema actual es el presidente, que está capacitado para el cambio.
Carlos A. Borisenko
DNI: 4.340.294
Pedido de arreglo y repavimentación
Ya sé que hay decenas, o cientos mejor dicho, de calles en mal estado en la ciudad de Rosario, pero sumo al reclamo dos que todos los días circulo para ir y venir al centro desde la zona sur. Son Laprida y Maipú, entre Pellegrini y 27 de Febrero, que están en pésimo estado y afectan a muchos. He visto muchos encontronazos y choques y he escuchado quejas e insultos de conductores de otros autos con los que comparto la odisea diaria de circular por esas arterias, que muchas veces fueron arregladas con “parches”, pero nunca repavimentadas. Además, cuando voy en colectivo, muchos choferes reniegan por los baches, algunos cráteres, desniveles y los corralitos de reparticiones públicas, que suelen estar por meses. Ruego que el municipio haga algo pronto.
DNI: 12.520.616
Sin polémicas con nadie
Al recibir varios mail en que me preguntaban por qué no escribo, me decidí a expresarme nuevamente en cartas de los lectores. No es con la intención de polemizar con nadie ni entrar en discusiones bizantinas, sólo quiero que vean que hay personas que no nos sentimos representadas por el actual gobierno nacional, ¿por qué? Por su autocracia, no es un sistema feudal el que impera en la Argentina, todo por DNU, se ignora al Legislativo; además la cantidad de despidos que se han producido ¿todos noquis? ¿persecución ideológica? Tras 12 años sin tener que sufrir el pueblo estas situaciones, y represión, sí represión. Lo que me es más aún preocupante es el tema del nuevo endeudamiento. En 12 años se redujo la deuda externa del 151% del PBI al 43% en el 2015, y la frutilla del postre es que, en un mes de gobierno, Macri y sus economistas nos endeudaron en u$s 65 mil millones, ¡cómo no voy a ser crítico si es el pueblo el que pagará las consecuencias! También muchos aducen que hubo una terrible corruptela en el anterior gobierno y que muchos tendrían que estar presos, ¿me pregunto? y Macri, procesado; el titular del Banco Central, procesado; Prat Gray involucrado en lavado de dinero en la Banca Morgan, y Melconian (el verdadero ministro de Economía), autor del megacanje junto a Cavallo, creen que se preocuparán por el bienestar de mi país. Tenemos un presidente electo por la mayoría de los votos, pero eso no me puede quitar el derecho a no sentirme representado. Soy kirchnerista pero no ciego, y parece que a muchos de mis compatriotas el árbol les tapó el bosque.
Néstor Cáceres
DNI 6.072.916