A sólo cuatro días de inaugurado el casino más grande de Sudamérica, una obra del primer mundo, el lunes 19, a las 22, volvimos a la realidad del tercer mundo en que vivimos. El caos se apoderó del tránsito que reinaba en la rotonda de bulevar Oroño por no haber estado habilitado el ingreso al predio al trabarse una de las barreras que, de hecho, con haberla manejado en forma manual o de haber implementado un plan "B", se hubiera evitado tal situación... ¡pero no! Una vez más la ignorancia que se prolongó más de tres horas y durante las cuales sólo dos personas de la seguridad privada del complejo pretendían ordenar el caos..¡imposible! Ni la GUM, ni Tránsito, ni la policía se encontraban en la zona ¿Tan pronto liberaron el sector? Así fue que tuvimos que estacionar donde se pudo en el barrio. Una vez adentro, decidimos tomar un café en el bar de las fuentes pero no fue posible ya que se había caído el sistema. Viendo que la suerte no me venía acompañando, dije ¡chau!































